Un manuscrito robado convertido en mito... y en caso


Nuestra segunda lectura del curso es El caso de manuscrito robado, novela del también filólogo y profesor Leandro Sagristá, que a partir de unos cuantos aspectos reales y verídicos de la vida y la obra de Gustavo Adolfo Domínguez Bastida (o sea, Bécquer) construye una intrigante novela policíaca  que respeta la mayoría de las características de este género que nació, precisamente, en la misma época que retrata. el siglo XIX.



De hecho, todo el argumento gira en torno a un suceso real y trascendental: la desaparición del manuscrito único que contenía todas las rimas que Bécquer había escrito a lo largo de su vida y que había recopilado manualmente para su publicación. Ese manuscrito  estaba en casa de un político conservador, amigo personal de Bécquer, que fue saqueada durante las revueltas del 68, en el marco de lo que llegó a ser toda una revolución (conocida en la historia como "La Gloriosa") que terminaría derrocando a la reina Isabel II. Histórica es también la figura de Augusto Ferrán y el resto de amigos de Bécquer que se mencionan (y que fueron los que tras su muerte se encargaron de ordenar y publicar sus Rimas y el resto de sus obras), así como la  esposa infiel, Casta Esteban, o el retiro del propio Bécquer con su hermano Valeriano y sus hijos en Toledo, huyendo de la agitación revolucionaria, o el decaimiento físico y anímico del poeta, que habría de morir sólo dos años después de los supuestos hechos que relata la novela.

Leandro Sagristá
Perfectamente imbricada en todos estos datos biográficos aparece la ficción detectivesca, protagonizada por una pareja de detectives, el sagaz Federico Salinas y su ayudante Gonzalo (que es el que cuenta la historia), y que es  deudora en gran medida de la primera gran pareja de investigadores de la historia de la literatura: el genial Sherlock Holmes y su ayudante Watson, también deslumbrante por su capacidad deductiva a la hora de resolver los casos más difíciles y enigmáticos el primero, y narrador de sus novelas y relatos el segundo. Holmes y Watson fueron creados por el británico Arthur Conan Doyle precisamente en la segunda mitad del XIX, teniendo como precedentes la figura de Augusto Dupin de algunos relatos del estadounidense Edgar Allan Poe, y se verán continuados por una larga estela de detectives literarios a lo largo del siglo XX, algunos muy conocidos, como los surgidos de la pluma la genial Agatha Christie (Mrs. Marple, o Hércules Poirot). En nuestras letras, cabe destacar, por ejemplo, a Pepe Carvalho, protagonista de una saga de novelas escritas por Manuel Vázquez Montalbán, o la pareja de guardia civiles Vebilacqua y Chamorro, de muchas novelas y relatos policíacos de Lorenzo Silva.

Así que estáis leyendo una novela metaliteraria (es decir, una obra literaria que habla sobre literatura), porque muchos aspectos de la vida y la obra de Bécquer (sobre todo de tres de sus leyendas) son fundamentales en el argumento. Es también, como dijimos, una novela detectivesca o policíaca, y tiene también algo una novela histórica, ya que se sitúa en una época pasada, concretamente el año 1868, en una España cuyo ambiente, costumbres e incluso algún suceso histórico se recrea.

Pero como novela histórica incurre en un anacronismo flagrante que a mí me chocó desde el primer momento, y como el ladrón de la obra os planteo ahora un reto detectivesco: le daré 0,25 para el punto extra a quien me explique de forma exacta, correcta y completa en qué consiste ese anacronismo y en qué momento de la obra aparece, mediante un comentario firmado a esta misma entrada.

Espero de corazón que disfrutéis de la lectura, y que os acerque  de otra forma a  la figura y  obra de Bécquer, que son, ya os lo dije, fundamentales e importantísimas para toda la literatura que vino después.

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