La prosa del Romanticismo


Dentro de la prosa del Romanticismo, hay que destacar cuatro grandes géneros:



1.- La novela histórica y sentimental

Hay un claro gusto por la novela histórica, que es aquella cuyo argumento se sitúa en una época del pasado cuyos ambientes, costumbres, personajes, etc. se tratan de reflejar. Es un género muy del gusto romántico por su historicismo, consecuencia del descontento romántico con su realidad que les llevaba a evadirse buscando otras épocas más heroicas e idealistas..

En España fue un género más leído que cultivado: se leyeron mucho traducciones de las grandes novelas históricas del Romanticismo europeo: Ivanhoe, del britántico Walter Scott, novela ambientada en las luchas entre normandos y sajones en la Britannia medieval, uno de los títulos más importantes y emblemáticos del género. También se leyeron las novelas de Alejandro Dumas padre que pasaron a formar ya parte indispensable de nuestra cultura, y durante el XX  se recrearon ampliamente a través de cómics y adaptaciones cinematográficas y televisivas. Algunos de los títulos más conocidos son  Los tres mosqueteros (ambientada en las rivalidades en la Francia del siglo XVII entre los mosqueteros, fieles al rey, a los que se les une el joven D´ºArtagnan, recién llegado a París desde su Gascuña natal, y el malvado, poderoso y ambicioso Cardenal Richelieu),  o la mítica El conde de Montecristo, la historia de una venganza, la de Edmundo Dantés, injustamente encerrado en la prisión de If, de la que logra escapar suplantando a un cadáver, tras lo cual su obsesión será vengarse de los que le llevaron allí a través de una nueva personalidad.

Curiosamente, en España el género se cultivó poco. Los únicos títulos destacables son El señor del Bembibre, de Enrique Gil y Carrasco, ambientada en el Bierzo medieval, y El doncel de D. Enrique el Doliente, de Mariano José de Larra, centrado en la figura de un trovador del XV, Macías, .encerrado en la torre del palacio de la Alfajería hasta la muerte a causa de su amor por una mujer casada.

También hubo mucha afición por las novelas sentimentales, de las que se leyeron traducciones de obras como La dama de las camelias, de Alejandro Dumas hijo (la triste historia de una cortesana, es decir, prostituta de lujo, que se enamora de un joven sin recursos, al que abandona a petición del padre del chico, para luego morir de soledad a causa de la tuberculosis; en ella se inspiró Verdi para componer su ópera La traviata) o Wherter del alemán Goethe ,la novela epistolar (es decir, en forma de carta) que recrea el trágico amor del protagonista por Charlotte, joven casada y por tanto imposible para él, imposibilidad que le llevará al suicidio



2.- Las leyendas, cultivadas sobre todo por Gustavo Adolfo Bécquer.

3.- Los cuadros de costumbres: textos breves en prosa, en forma de artículo o carta, que describen lugares, personajes y costumbres populares y cotidianas, con atención a lo más peculiar de cada zona, lo más típico, lo más pintoresco (tan del gusto romántico por su nacionalismo y por ser cosas del pasado que pervivían en la actualidad del XIX), que se describen con un toque de humor. Los principales escritores fueron Ramón de Mesonero Romanos (que firmaba con el pseudónimo de "El Curioso Parlante" ) y Serafín Estébanez Calderón (que utilizaba el pseudónimo "El Solitario")

4.- El artículo periodístico: se produce ahora la generalización de la prensa periódica escrita, y los escritores publicarán  en sus páginas artículos en los que exponen su visión y sus opiniones sobre distintos temas políticos, sociales, culturales, artísticos o literarios; por ejemplo, Bécquer, o, sobre todo, Mariano José de Larra, padre del periodismo moderno en España. Muchos de los artículos Larra son artículos de costumbres.

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