miércoles, 28 de septiembre de 2011

Características del signo lingüístico



El signo lingüístico es aquel signo (es decir, aquella señal perceptible por los sentidos que nos remite a un significado) que forma parte de las lenguas naturales. Los morfemas, las palabras, los sintagmas, las oraciones, son signos lingúisticos con un grado de complejidad (o sea, de articulación) distinto. 

Originariamente, el signo lingüístico era oral, y por tanto, auditivo: nuestro aparato fonador emite una serie de sonidos que los otros hablantes de nuestra lengua relacionan con  significados. Pero actualmente tiene tanto (o más, según las circunstancias) peso lo que empezó siendo un código sustitutivo de la lengua oral: la lengua escrita, que utiliza signos lingüísticos visuales: una sucesión de grafías que el hablante que sabe leer relaciona con unos significados.

Fue el lingüista Ferdinand de Saussure el que estableció las características del signo, y con ellas abrió las puertas a la lingüística moderna, que se fue desarrollando a lo largo del siglo XX (y hasta la actualidad). Algunas de las principales características del signo lingüistico serían:

-Caracter biplánico: como todos los signos, el signo lingüistico consta de dos partes:
  • una parte material, el significante (o plano de la expresión), que percibimos por los sentidos (la sucesión de sonidos en la lengua oral; la sucesión de grafías en la lengua escrita) /mesa/ o "mesa".
  • una parte nocional o abstracta, el significado (o plano del contenido), que es la idea con la que relacionamos ese significante ("mueble con una superficie plana sobre uno o varios soportes destinado a comer, estudiar o realizar cualquier otra actividad sobre él")



(¡Ojo!: Para Saussure, en realidad, tanto el significante como el significado son abstractos, mentales, psíquicos, ya que él decía que el significante es en realidad la "imagen acústica" que el hablante tiene de una palabra u otra secuencia lingüistica, ya que podemos utilizar la lengua sin pronunciarla, al leer o al pensar... pero esto es quizás "hilar demasiado fino" para lo que quiero que entendáis, así que con la simplificación de arriba, y para entendernos, nos vale.)
-Arbitrariedad: la relación entre significante y significado en el signo lingüístico es arbitraria, inmotivada, fruto del acuerdo entre los hablantes, y, por tanto, ha de aprenderse. Entre la secuencia de sonidos "mesa" y la realidad que representa no hay ni parecido ni relación natural (por eso un mismo significado tiene significantes distintos en cada lengua; de hecho esta característica explica la existencia de tantas lenguas distintas). Es decir, el signo lingüístico se engloba dentro de los "símbolos", según la clasificación de Pierce de los signos.

-Linealidad: por su natureza acústica, el significante del signo lingüístico es lineal, es decir, está formado por una sucesión de unidades que aparecen una tras otra en el tiempo y no pueden ser percibidas simultaneamente; a diferencia de lo que ocurre con otros signos visuales, como las señales de tráfico, en que se combian simultáneamente varios signos: en la señal de "prohibido adelantar" vemos al mismo tiempo el círculo rojo y los cochecitos en su interior; pero al expresar esto mismo mediante una lengua natural, tenemos que poner una palabra detrás de otra (y dentro de ella, una sílaba detrás de otra, y un fonema detrás de otro).

-Doble articulación: el signo lingüístico es un signo articulado (formado por otras unidades que pueden reutilizarse para formar nuevos signos). Es más, está doblemente articulado (pero como ya  hemos explicado la doble articulación, no vuelvo a insistir aquí), lo que permite la productividad de la lengua como código: con un número pequeñísimo de unidades mínimas (en castellano, 22 fonemas) podemos emitir un número ilimitado de mensajes. Ningún otro código es capaz de algo así.

-Mutabilidad e inmutabilidad: ¿A que parece una paradoja? Pues no lo es. El signo lingüístico evoluciona a través del tiempo (por eso es mutable). Así, nuestros signos lingüisticos castellanos son el resultado de la evolución de signos lingüísticos latinos a través de los siglos. Por ejemplo, el signo latíno FACTUM evolucionó así (más o menos):
FACTUM> faito> feito> "fetso">hecho
hasta dar lugar a nuestra palabra "hecho". Pero dentro de cada etapa de la lengua que comparte una comunidad de hablantes, el signo lingüistico es inmutable y no puede ser cambiado drásticamente por los hablantes, porque si no se impediría su papel comunicativo. Por eso el signo lingüístico es, a la vez, mutable e inmutable.

Más (o de otra forma, por si os ayuda a ir fijando todo esto) sobre el signo lingüístico:

Un vídeo resumen:


Y un mapa conceptual:


Y con esto y un bizcocho... ¡a disfrutar de las fiestas!

5 comentarios:

Anónimo dijo...

estuvo muy chevre las cacterisitcas

Anónimo dijo...

NO ME GUSRA OK' NO HAY NADA QUIERO EJEMPLOS

Anónimo dijo...

Solamente me da característica no me da concepto!!

Anónimo dijo...

quiero el ejemplo

Anónimo dijo...

ta feo quiero ejemplos

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