"Margarita, está linda la mar..."


Aquí os dejo otro famoso poema de Rubén Darío (aunque supongo que vosotros me diríais que no os suena de nada;-)). Está dedicado a una niña real y concreta, Margarita Debayle, hija de un amigo suyo diplomático, y parece ser que se lo escribió estando en su casa de visita.

Durante años, se ha leído y se ha recitado mucho en las escuelas de todo el mundo hispano,  porque además de ser muy muy bonito, es muy fácil de entender. De hecho, yo lo descubrí de pequeña y en la escuela. Y me gusta mucho volver a leerlo de vez en cuando. Otra pequeña maravilla llena de música y fantasía que nos dejó el genial poeta nicaragüense, que más que poeta parecía un mago cuando se ponía a escribir...

 

A MARGARITA DEBAYLE


Margarita está linda la mar,
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento:
Margarita, te voy a contar
un cuento:


Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,


un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita, como tú.


Una tarde, la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.


La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla
y una pluma y una flor.


Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.


Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.


Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
más lo malo es que ella iba
sin permiso de papá.


Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.


Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho?
te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho
que encendido se te ve?».


La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
«Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad».


Y el rey clama: «¿No te he dicho
que el azul no hay que cortar?.
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!...
El Señor se va a enojar».


Y ella dice: «No hubo intento;
yo me fui no sé por qué.
Por las olas por el viento
fui a la estrella y la corté».


Y el papá dice enojado:
«Un castigo has de tener:
vuelve al cielo y lo robado
vas ahora a devolver».


La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.


Y así dice: «En mis campiñas
esa rosa le ofrecí;
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí».


Viste el rey pompas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.


La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.


* * *


Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.


Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.

El que quiera, puede responder a algunas (o todas... podéis elegir ) de las siguientes cuestiones sobre él y mandarme sus respuestas:

1.- Resume el contenido del poema.
2.- ¿En cuántas partes lo dividirías? ¿Por qué?
3.-¿En qué tendencia dentro del Modernismo lo incluirías? ¿Por qué? ¿Y en qué etapa de la obra de Rubén Darío? ¿Por qué?
4.- ¿Qué temas característicos de este movimiento aparecen en el poema?
5.- Señala tres  rasgos del estilo (es decir, la lengua) propios del Modernismo que encuentres en él
6.-¿Qué tipo de versos, rima y estrofa utiliza el poema? ¿Utiliza el poema la métrica más característica del Modernismo? Explícalo.

7.- A continuación os dejo una versión recitada del poema, pero que se toma la libertad de hacer algunos cambios en el poema. ¿Me podríais decir cuáles?

Finalmente, deciros que si alguien quiere subir nota, y no se atreve con la Sonatina, también puede memorizar este poema y recitarlo en clase. Y por supuesto, ese recitado puede ser colectivo (es decir, entre varios)



¡Feliz fin de semana!

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