"Hoy es siempre todavía": poemas de Antonio Machado


Para conocer a un poeta, sólo hay que leer sus poemas. Así que aquí os dejo unos cuantos poemas imprescindibles de uno de los más universales y eternos poetas de nuestras letras, Antonio Machado, que por su trayectoria puede incluirse tanto en el Modernismo como en la Generación del 98.

De su primera etapa modernista, representada por su primer libro Soledades (1903) luego ampliado a Soledades, galerías y otros poemas  (1907) os propongo, estos. Mucha atención a los constantes símbolos y su significado:
  • He andado muchos caminos...- vivir es caminar y cruzar muchas situaciones... y mucha gente. Cómo no identificarse con este poema...
  • Yo voy soñando caminos.. famosísimo poema en el que expresa un sentimiento íntimo pero universal: la nostalga del amor, aunque hiicier sufrir.
  • Era una mañana y abril sonreía: abril y la primavera simbolizan la alegría, la vida feliz y plena que se contraponen a esa tarde perenne en la que vive siempre el poeta...
  • Me dijo una tarde..: alegría y tristeza como sentimientos inseparables y aceptar una supone, irremediablemente, aceptar - y amar- la otra.
  • Las moscas: famosísimo poema en que algo tan cotidiano y en principio tan poco poético se convierten en un elemento evocador de recuerdos.
  • Anoche cuando dormía...: la búsqueda en sueños (pero qué es la vida, sino un sueño) de la felicidad, la sabiduría, lo bello, lo eterno, eso que algunos llaman Dios, y que no deja de ser una búsqueda interior,  aparece aquí expresada por los símbolos habituales del poeta , y alguno más (la fuente, la colmena de abejas, el sol...).
  • Era una tarde cenicienta y mustia: si existe un autorretrato íntimo y sentimental, es este poema, en el que Machado expresa e indaga acerca del principal rasgo de su personalidad: la tendencia a la tristeza y la melancolía. Atentos a los adjetivos, al símbolo -otra vez- de la tarde, y a las elocuentes metáforas y comparaciones de las segunda parte (el barco sin naufragio y sin estrella, el niño perdido en la fiesta, el  perro sin huella y sin olfato...). Personalmente (y disculpad la confidencia), uno de mis preferidos. De Machado y de todos los poetas.
  • La primavera besaba...: la primavera, abril, sus flores,su verde y su alegría siempre como algo ajeno, lejano, recordado y añorado (como dijera Manrique, "el placer se va presto y después, de acordado, da dolor..."). Mítico el final del poema (¡Juventud nunca vivida / quién te volviera a soñar!)
  • Pegasos, lindos pegasos..: otra evocación de un recuerdo infantil en que algo muy concreto (los caballitos de los tiovivos) se convierten en todo un símbolo de esa felicidad del pasado.

De Campos de Castilla (1912)libro con el que se acerca a las inquietudes noventayochistas, al descubrir el paisaje castellano y proyectar en él no sólo sus propios sentimientos y vivencias, sino también reflexiones sobre Castilla, sobre España, su pasado, su situación y sus perspectivas de futuro, y que fue publicado por primera vez en 1912 pero reeditado con sucesivas ampliaciones hasta 1917, os dejo los siguientes:
  • Retrato: famoso, famosísimo poema de Machado en el que habla directamente de sí mismo, recordando algunos momentos de su vida y algunos rasgos de su personalidad y su talante como poeta... Y donde augura, sin saberlo, su final. Imprescindible.
  • ¡Soria fría, Soria pura...!: la especial belleza de la ciudad soriana le sirve también para evocar el esplendor de su pasado histórico guerrero y noble, que contrasta con la decadencia y el abandono actual. Imposible condensar más en tan pocos versos, tan cortos y aparentemente sencillos. Uno de los "trucos" para lograrlo: la importancia de la adjetivación (que es casi, de esencial, sustantiva).
  • ¡Colinas plateadas...!: otra magnífica evocación del paisaje soriano, el Duero y las montañas, y de los sentimientos que en el poeta suscitaban y removían.
  • He vuelto a ver los álamos dorados...: otra evocación de un paisaje concreto, tan concreto que nos lo sitúa además geográficamente, centrándose además en un elemento también muy concreto: los álamos que bordean y acompañan, también con sus rumores, al río en su curso, y que como el río y la vida, están llenos de recuerdos.
  • ¡Oh, sí, conmigo vais, campos de Soria...!: de nuevo, emotiva evocación del campo castellano y sus gentes, sugiriendo tanto su identificación emocional con ellos, como la impresión que la vida de allí le producía al poeta.
  • La tierra de Alvargonzález: largo romance narrativo que, al estilo del Romancero Viejo (los romances tradicionales que se transmitían oralmente durante la Edad Media contando todo tipo de historias, algunas legendarias), narra una tradición popular que circulaba oralmente en Soria: el parricidio cometido por los hermanos Alvargonzález en el paraje de la Laguna Negra.. También podéis leer la recreación en prosa de esa misma historia tradicional.
  • A un olmo seco: Poema mítico, basado en una pequeña anécdota (a un olmo casi podrido, por primavera, le han salido milagrosamente algunas hojas verdes) pero que la reflexión machadiana convierte en todo un símbolo de la esperanza, incluso cuando esperar es un milagro. El poema tiene además una interpretación muy concreta teniendo en cuenta que seguramente fue escrito cuando ya Leonor estaba muy enferma. Hasta hace poco, en la Alameda de Soria se podía contemplar el olmo. Hoy hay un monumento que le hace de homenaje.
  • Una noche de verano:  dulce y dolorida recreación poética de la muerte de Leonor. La maravilla brota sobre un fondo de infinita tristeza...
  • Señor, ya me arrancaste lo que más quería..: uno de los poemas escritos a la muerte de Leonor. Cuánto sentimiento en cuatro versos y cuántas resonancias en ese símbolo final: el mar (en su retrato Machado decía que él moriría ligero de equipaje "como los hijos de la mar", en otro poema definirá nuestras vidas como "estelas en la mar", y es indudable que recoge el legado de Jorge Manrique que ya en la Edad Media decía que  "nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar que es el morir...").
  • Dice la esperanza: un día...: otro poema por la muerte de Leonor. Esa esperanza de la que habla es más que simbólica, como expresó Machado en cartas personales, por ejemplo, a Unamuno. Si la fe mueve montañas, el amor, sin duda, mueve a la fe.
  • Allá en las tierras altas...: de nuevo, la evocación del paisaje soriano... pero ahora ya desde la distancia, en el espacio y en el tiempo, porque Machado escribió este poema ya desde Baeza, y el recuerdo del paisaje está ya indisolublemente unido al recuerdo de Leonor, su pérdida y el dolor.
  • Soñé que tú me llevabas...: preciosa evocación de la figura de su esposa, y de esa esperanza -que nunca puede ser absurda- a la que se aferra con todo su ser.
  • La saeta:  las saetas son canciones populares que, sobre todo en Andalucía, canta el pueblo con motivo de la Semana Santa, sobre todo en las procesiones. Canciones doloridas y funerales (su motivo es la muerte de Cristo y el fervor popular) que Machado recrea, de acuerdo con el espíritu noventayochista de amor a todo lo tradicional y popular español y castellano, pero que aprovecha de paso para introducir su visión particular del fenómeno religioso (parte esencial, creencias aparte, de la cultura tradicional española).
  • El mañana efímero: su visión de las dos Españas, asunto casi mítico que tendría como resultado trágico la confrontación en la Guerra Civil: la tradicional y la progresista, la de derechas y la de izquierdas, la nacional y la roja. Machado vaticina un futuro oscuro, dominado por la tradicional, la de derechas, para él oscura y cerrada, pero que cree efímero, ya que confía en que la España "de la rabia y de la idea", la progresista, triunfará algún día. El compromiso político del Machado es, en poemas como este, claro e innegable.
  • Proverbios y cantares (fragmentos): Aquí tenéis una breve - y necesariamente injusta- selección de algunos de esos poemas breves, sentenciosos y reflexivos, que serán los que predominen en la última etapa del poeta, que le acercan también a las inquietudes noventayochistas, y en los que expresa su visión personal de la vida, su sentido, el acercamiento a Dios, la muerte, el amor y otros asuntos grandes y aparentemente pequeños. Imprescindibles el "Caminante, no hay camino...", el "todo pasa o todo queda, pero lo nuestro es pasar...." , "los mundos sutiles"  o el "una de las dos Españas ha de helarte el corazón" que aquí se incluyen.
Y de su última etapa y su último poemario, Nuevas Canciones (1927) os dejo otros Proverbios y cantares,  donde se utiliza el mismo título y se agudiza la tendencia iniciada por los Proverbios ... de Campos de Castilla: poemas muy breves y reflexivos, que condensan una gran sabiduría, a veces muy claros, y a veces más crípticos, abiertos o difíciles de interpretar (incluso en alguno Machado juega con el lector como si le propusiera una adivinanza). Aquí se incluye mi frase de cabecera, lema de mi vida y emblema de mi corazón (y disculpad de nuevo el personalismo, pero como le pasa a muchos lectores, Machado es muy mío): "Hoy es siempre todavía"

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