La novela realista española

Joaquín Sorolla: "El beso de la reliquia" (1893)

La novela (y secundariamente el cuento) fue el género más cultivado en el Realismo español de la segunda mitad del XIX (al igual que en el resto de los "realismos" europeos), y el género presentará en manos de estos escritores una serie de características determinadas por su finalidad: conseguir un reflejo fiel, completo y objetivo de la sociedad española de su tiempo y, sobre todo, sus problemas.




TEMAS
Se rechaza la fantasía del Romanticismo (que prefería temas históricos, fantásticos e imaginativos). Los realistas se centran en temas contemporáneos y cotidianos (el “aquí y ahora”, la vida corriente de cada día) y el pasado reciente. Pretenden reflejar la sociedad que les rodea, con sus conflictos y problemas (la marginalidad social, la miseria, la vida del campo y de la ciudad, el despilfarro  y lujo de los burgueses, la miseria de los barrios obreros, la hipocresía, la crueldad, la dureza de la vida en el campo, adulterios, falsas vocaciones , el choque individuo / sociedad...)
            Este reflejo de la realidad se centra, sobre todo, en dos aspectos:
1.-El reflejo de los ambientes y lugares  (ciudades, calles, costumbres, lugares de trabajo, vida familiar...). La novela realista incluye amplias descripciones de estos aspectos.
2.- El reflejo de personajes.- Personajes corrientes, no extraordinarios, no héroes; se analiza su psicología (temperamento, carácter, conflictos, traumas, educación, motivaciones...), y  la influencia de la sociedad en la personalidad de los individuos. Para este análisis psicológico se reflejan incluso los pensamientos más íntimos y los sueños de los personajes.

TÉCNICAS
Los escritores realistas van a emplear una serie de técnicas que les permitan lograr verosimilitud, y  un reflejo lo más completo y objetivo posible de la realidad:
  • Incluyen numerosas descripciones minuciosas y detallistas de personajes y ambientes.
  • El escritor se basa en la observación de la realidad cotidiana. La novela ha de ser como un espejo que refleje la realidad fielmente. Por tanto, se sustituye imaginación por observación, y se busca la objetividad.
  • Además, el escritor se documenta sobre personajes, ambientes y costumbres para lograr esa objetividad y fidelidad a la realidad.
  • Suelen incluir o mencionar acontecimientos y personajes reales, históricos, para lograr verosimilitud y producir impresión de realidad.
  • Los argumentos suelen situarse y ambientarse en lugares reales (ciudades como Madrid, Santander, Barcelona, en calles, barrios, zonas, o incluso edificios, comercios o fábricas reales y conocidos por los lectores de la época). 
  • Predomina el narrador omnisciente en 3º persona (ya que este tipo de narrador conoce todos los hechos, pero también los pensamientos, sentimientos y deseos, a veces ocultos, de los personajes), que a veces interviene dejando opiniones y comentarios. También se utiliza a veces el narrador testigo. 
  • Diálogos y monólogos, sobre todo en estilo directo, permiten conocer al personaje (palabras y pensamientos). En algunas obras se usan técnicas novedosas en la representación de las voces, como el estilo indirecto libre.
     LENGUA Y ESTILO
Los realistas utilizan un lenguaje mucho más llano que los románticos, cercano al lenguaje coloquial, a veces incluso descuidado, ya que para ellos importa más el reflejo de la realidad que la belleza o expresividad de la obra literaria.
En este aspecto también buscan la objetividad y la verosimilitud, intentando reproducir fielmente el habla real de los distintos personajes y ambientes. Así, van a utilizar el lenguaje adecuado para cada personaje o situación, e incluyen todo tipo de niveles y registros en sus obras: el lenguaje cuidado de la alta burguesía, el lenguaje profesional de políticos o comerciantes, la lengua coloquial y familiar,  pero también los vulgarismos de las clases bajas o los regionalismos característicos del habla de determinadas zonas, para lo cual no dudan en reproducir incorrecciones de todo tipo y palabras incluso malsonantes.
Entre los principales autores, cabe destacar a:
  • Cecilia Bolh de Faber, escritora de novela costumbrista (La gaviota), que marca la transición del Romanticismo al Realismo. Una de las primeras escritoras que nos encontramos en la historia de nuestras letras, y que pudo serlo gracias a su privilegiada situación social (era hija de un cónsul) pero que, consciente de lo difícl que era ser escritora siendo mujer, firmaba sus obras con el masculinísimo pseudónimo de Fernán Caballero.
  • Juan Valera, autor que destaca por hacer novelas realistas en las que es muy importante el análisis psicológico de los personajes. Sus títulos más famosos son Pepita Jiménez (la historia mayormente epistolar de Luis Vargas, seminarista enamorado de una joven viuda) y Juanita la Larga. 
  • Benito Pérez Galdós, el gran escritor del Realismo español 
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