Un refrán, una historia, una enseñanza


Estamos a vueltas con la literatura ilustrada y neoclásica, la del XVIII, en la que los escritores pretendían con sus obras contribuir al bien común, al progreso, al conocimiento, a la educación y al avance de la humanidad. Así que intentaban hacer una literatura (que es un arte, y como todo arte, persigue la belleza, el entretenimiento, la emoción) práctica, útil, didáctica, de acuerdo con el ideal clásico de "enseñar deleitando". Y ya vimos como, entre otras cosas, aprovechaban una técnica antiquísima para hacer que la literatura, al mismo tiempo que entretiene, enseñara, que es contar una historia que transmita algún tipo de enseñanza, y así, uno de los géneros cultivados fue la fábula



Pues ahora os propongo que os pongáis un poco en plan ilustrado y escribáis una historia que transmita una enseñanza. Pero no una enseñanza cualquiera, sino una que lleve siglos funcionando porque está recogida en algún refrán, o sea, en una de esas frases sentenciosas que recogen precisamente eso, una enseñanza, que puede ser general o concreta, moral o social, filosófica o práctica. 

Lo que tenéis que hacer es elegir un refrán (el que queráis; por si acaso os dejo abajo unos cuantos) y a partir de él imaginéis una historia (con todos sus elementos, ya sabéis: un argumento, unos personajes cuyas características tenéis que imaginar, un lugar donde sucede, un tiempo, un narrador -externo o interno- que nos cuenta los hechos desde su punto de vista...), que demuestre o corrobore la enseñanza de ese refrán. 

Y para demostrar la vigencia de ese refrán, vuestra historia ha de ser verosimil, cotidiana y contemporánea (es decir, ambientada aquí y ahora...). Como hacían los ilustrados en su teatro, para acercar la enseñanza al público. 

Ah, y procurad insertar el refrán en en algún momento de la historia, haciendo que lo pronuncie bien un personaje, bien el narrador (como hacía por ejemplo Samaniego con su moraleja en "Los dos amigos y el oso").

Recordad las pautas fundamentales para escribir buenos textos: de la calidad del vuestro dependerá la nota extra que obtengáis, porque esta es una actividad voluntaria.

Quien se anime a obtener así esa notita extra, no tiene más que enviarme su historia a mi correo (teresalosad@gmail.com) o publicarla en su blog, si os animáis a abrir uno, antes del 30 de Octubre.

Y os dejo unos cuantos refranes que podéis utilizar, aunque son solo sugerencias. Podéis, si queréis, utilizar alguno de estos o cualquier otro.
  • Un clavo saca otro clavo.
  • Siempre hay un roto para un descosido.
  • Más vale ser cabeza de ratón, que cola de león.
  • El hábito no hace al monje.
  • Más vale malo conocido que bueno por conocer
  • El que la sigue la consigue
  • No hay rosa sin espinas
  • Quien ríe último, ríe mejor.
  • Adonde el corazón se inclina, el pie camina.
  • Quien siembra vientos, recoge tempestades
  • Más vale tarde que nunca.
  • Agua pasada no mueve molino
  • Más vale un toma que dos te daré
  • Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.
  • De tal palo, tal astilla.
  • Perro ladrador, poco mordedor.
  • Quien bien te quiere, te hará llorar.
  • No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
  • No se hizo la miel para la boca del asno.
  • No se pueden pedir peras al olmo
  • No digas nunca “de esta agua no beberé”
  • Ojos que no ven, corazón que no siente.
  • La suerte de la fea, la guapa la desea.
  • Mal de muchos, consuelo de tontos.
  • Más vale estar solo que mal acompañado.
  • Del dicho al hecho hay mucho trecho.
  • En boca cerrada no entran moscas.
  • La avaricia rompe el saco.
  • Ande yo caliente, ríase la gente.
  • A buen entendedor, pocas palabras bastan
  • Cuando el río suena, agua lleva
  • Gato escaldado, del agua fría huye
  • Quien mal anda, mal acaba.
  • Nadie aprende en cabeza ajena.
  • Tanto va el cántaro a la fuente, que al fin se rompe.
  • Se coge antes a un mentiroso que a  un cojo.
  • Dime de qué presumes y te diré de qué careces.

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