La poesía del siglo XVIII

Tomás de Iriarte y Félix Mª de Samaniego, fabulistas
La poesía lírica fue un género en general poco valorado y cultivado en el XVIII, debido al racionalismo y el utilitarismo ilustrado y su rechazo a los excesos sentímentales (recordemos que la poesía lírica es un género caracterizado, precisamente, por la expresión de los sentimientos, algo bastante inútil y poco interesante para su mentalidad).


Aún así, dentro de la poesía ilustrada y neoclásica podemos distinguir varias tendencias:
  • Poesía anacreóntica e idilios: poesía de versos cortos y temática sensual, bucólica e intrascendente, que imitan a poetas clásicos exaltando el amor y los goces sensuales. (Juan Meléndez Valdés).También se conoce como poesía rococó
  • Los poetas típicamente ilustrados como Nicolás Fernández de Moratín o Jovellanos, cultivarán sobre todo:
    • Sátiras: poemas en que se critica una persona o un defecto colectivo.
    • Odas: poema ensalzatorio. Los ilustrados las dirigirán a monumentos, ideas, avances…
    • Epístolas: poemas en forma de carta dirigida a alguien real o imaginario transmitiendo una enseñanza moral.
  • Otros poetas cultivarán fábulas en verso (Tomas de Iriarte, Félix de Samaniego), muy del gusto ilustrado por su didactismo.
A finales de siglo surgirán algunos poetas que muestren una mayor exaltación sentimental, cierto afán de romper las normas y  de originalidad, con un estilo más altisonante, y que se engloban en el Prerromanticismo (Nicasio Álvarez Cienfuegos, José María Blanco White o Alberto Lista).

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