El teatro Neoclásico. Leandro Fernández de Moratín y "El sí de las niñas"


El teatro  era un género que interesaba y preocupaba mucho a los Ilustrados por un doble motivo:
  • La situación del teatro en España, heredada por un teatro barroco cada vez más degenerado, con obras inverosímiles e inmorales que rozaban lo disparatado, un estilo rebuscado y artificioso y un ambiente de representación en el que predominaban la incultura, la falta de educación e incluso la violencia. Llegarán a tomarse medidas como prohibir determinadas representaciones.
  • Su potencialidad como forma de educar al pueblo: al teatro asistía todo el mundo, incluso aquellos que no sabían leer, y por ello se consideró pronto una forma de educar e instruir al pueblo y reformar sus costumbres.

Fueron muchos los esfuerzos de los ilustrados por transformar el panorama teatral, pero sus resultados fueron muy limitados, porque el gran público seguía prefiriendo las comedias barrocas o los sainetes de Ramón de la Cruz: obras cortas cómicas de temática costumbrista en la que suele algún tipo de enredo y protagonizada por personajes populares tipo (el majo, el aguador, la barbera…)

Los Ilustrados promovieron un teatro ilustrado y neoclásico cuyas características eran:
  • Neoclasicismo: imitación del teatro clásico y respeto a sus normas (con las que había roto el teatro Barroco):
    • Separación entre comedia y tragedia.
    • Respeto a las reglas de las tres unidades: un solo lugar, no más de 24 horas, un solo argumento, sin acciones secundarias que desvíen la atención del público.
  • Verosimilitud: Se prefieren los temas cotidianos, contemporáneos y realistas, y se produce un rechazo de los excesos imaginativos del barroco.
  • Didactismo y afán moralizador: el teatro sirve para criticar determinados aspectos de la sociedad que se quieren reformar, llegándose a poner en boca de los personajes reflexiones sobre y para ello.
  • Preferencia por la prosa (sobre todo en la comedia) y el uso de un lenguaje elegante pero coloquial y adaptado al personaje.

Se cultivará sobre todo la comedia, aunque también se escribieron tragedias, generalmente de tema histórico (Raquel, de Vicente García de la Huerta, o el Pelayo de Jovellanos).

El principal autor de comedias neoclásicas será Leandro Fernández de Moratín, que escribió cinco, tres de las cuales tratan el mismo tema: el matrimonio forzado entre una joven y un señor mayor. Ese es el asunto de su obra más famosa, El sí de las niñas, pero también de El barón y de El Viejo y la niña. Además, escribió La comedia nueva o el café, en la que plantea la reforma del teatro en España, y La mojigata, en la que critica la falsa religiosidad.
El sí de las niñas transcurre durante diez horas en una posada de Alcalá de Henares, a la que acude D! Paquita acompañada de su madre, dª Irene, para encontrarse con su futuro marido (escogido para ella por su madre) tras haber sido educada en un colegio de monjas. Ella tiene unos 15 años y él alrededor de 60. Dª Paquita está enamorada de un joven que ha estado meses cortejándola, que ella cree que se llama D. Félix, pero que en realidad se llama D, Carlos y es sobrino de D. Diego, su prometido, al que ha escrito contándole los planes matrimoniales de su madre y que ha acudido a la pensión sin saber que el futuro pretendiente de su enamorada era su tío y protector, con el que llevaba un tiempo distanciado. D. Diego, que ya sospechaba que Dª Paquita no estaba en realidad enamorada de él,  intercepta una carta de los enamorados, descubriendo toda la situación, y renunciando a su matrimonio con la joven para que esta pueda casarse con su sobrino y sean felices.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...