Poemas de Quevedo: de lo sublime a lo grosero



La poesía de Quevedo está tan llena de contrastes y contradicciones como la época en la que surgieron, el Barroco del XVII, siglo del claroscuro, de oscuridad en la historia, y claridad deslumbrante y esplendorosa en la literatura y en el arte. Así, en su poesía podemos encontrar sublimes poemas que expresan el amor más espiritual e idealizado, serios y angustiosos poemas sobre la fugacidad de la vida y la seguridad de la muerte, y groseros poemas que caricaturizan cualquier aspecto desagradable de la realidad, y en los que puede percibirse mucha "mala leche" que no se detiene ni ante el taco más malsonante o la alusión más escatológica, vulgar o atroz. Pero hay algo que tienen en común todos: la indiscutible genialidad de su autor, un verdadero mago en el manejo de la lengua, con la que hace auténticas piruetas verbales que sacan de cada palabra un poder expresivo sorprendente e inimaginable.


Su amplísica producción poética suele clasificarse en tres grandes temas, y aquí os dejo unos cuantos (inevitablemente pocos, sobre todo en relación a todos los que escribió) poemas representativos de cada uno.

1.Poemas filosóficos, existenciales y morales:

  • "Todo tras sí lo lleva el año breve"  Desoladora expresión de la fugacidad destructora del tiempo, tema que angustiaba profundamente al autor. El tiempo nos lleva a la muerte en una carrera feroz e imparable... aunque al final intenta consolarse mediante el estoicismo, la resignación, el no afligirse por lo inevitable, sino aceptarlo.
  • "¡Cómo de entre mis manos te resbalas!" Pocas veces se ha expresado con tanta elocuencia la sensación de no poder atrapar esa vida escurridiza que el tiempo desliza inevitable e imparablemente hacia la muerte, haciendo de ella algo "frágil, mísero, vano", como nos recuerda cada instante que vivimos y se escapa. Maravillosa y expresiva sucesión de metáforas conceptistas que ponen voz y cuerpo de forma inigualable a estas ideas.
  • "Miré los muros de la patria mía": poema descorazonador en que Quevedo refleja la impresión de muerte, decadencia y desesperanza que le producía todo lo que tenía alerdedor: la España del XVII, un imperio carcomido que se desmoronaba. Estremecedor el final ("y no hallé cosa en que poner los ojos que no fuera recuerdo de la muerte").
  • "¡Ah de la vida!¿Nadie me responde?"- famosísimo poema en el que expresa esa visión aterrada de la vida como un caminar inevitable e imparable hacia la muerte, que no hace sino igualar ambas.vivir es morir; no existen ni el pasado ni el futuro, y el presente es un continuo deshacerse que junta el nacimiento con la muerte.

2.-Poemas amorosos

  • "Admírase de que Flora, siendo todo fuego y luz, sea toda hielo" maravillosa pirueta conceptista dedicada a la amada esquiva, y jugando con los opuestos típicos y tópicos del petrarquismo (el fuego y el calor de la pasíón  frente al hielo y el frío del rechazo) que se concentran en la figura de esa amada abstracta, escondida bajo el pseudónimo de Flora, por la que se siente un amor imposible y a la que llama "hermosísimo invierno de mi vida"... Precioso.
  • "Si quien ha de pintaros ha de veros.." otro precioso piropo dedicado a la amada imposible, y que juega con la idea de que es tal su belleza, que sería imposible pintarla ni reflejarla, de modo que el único retrato fiel y justo sería el que ella misa se haría al mirarse en un espejo, por lo que sólo ella misma puede ser "original -es decir, modelo-, pintor, pincel y copia".
  • "En los claustros del alma la herida...." expresión del sufrimiento del amor más extremo a través de otra imagen conceptista: la de la herida interior silenciosa en los claustros del alma y la llama escondida en las médulas y las venas, que arde y consume al amante, completamente solo en ese sufrimiento interior que hace de su corazón "reino del espanto".
  • "¡Ay, Floralba! Soñé que te... ¿Direlo?" Una de las pocas alusiones a la relación amorosa física de todo el petrarquismo, aunque aparezca sólo como soñada. Un sueño tan dulce del que el poeta no quería despertar, llegando a sentirse vivo en el sueño y muerto al volver de nuevo a la vida, en la que ese amor es imposible.
  • "Es hielo abrasador, es fuego helado...": definición teórica y conceptista del amor, tal y como lo concebía el petrarquismo, como un juego de contradicciones, de unión de opuestos en forma de oxímoros y paradojas en las que se funde el calor de la pasión, con el frío del rechazo; la promesa de felicidad y la realidad del sufrimiento, la búsqueda de compañía y la eterna soledad, ...
  • "Amor constante más allá de la muerte" : otro celebérrimo y complejo poema quevediano, en el que recrea la dualidad humana según la tradición cristiana (cuerpo mortal que encierra un alma inmortal, que en el momento de la muerte se libera) y la idea clásica, tomada de la mitología grecorromana,de que el alma, al morir, cruza el río del olvido. Pues bien: el amor espiritual, que se mantiene constante a pesar del paso del tiempo, y que pertenece al alma y no al cuerpo, es una llama que sabe nadar y cruzará ese río de la muerte, sobreviviendo en el alma más allá de esa muerte, y aunque seamos polvo, y en polvo nos convirtamos, seremos "polvo enamorado" Encuentra así Quevedo en ese amor idealizado consuelo a la terrible angustia vital que expresa en sus poemas morales. Todo lo deshace el tiempo, todo  es mísero, y caduco, y vano, y mortal... menos el amor.

3.- Poemas satírico-bulescos:
  • " A una fea espantadiza de ratones" poema satírico en el que se burla, como deja claro su título, de una chica poco agraciada que, además, le tiene miedo a los ratones, cuando -según Quevedo, claro- serían los ratones los que tendrían que espantarse de ella.
  • "Mujer puntiaguda con enaguas": otro cómico poema anecdótico en el que caricaturiza la moda de la época, que daba forma triangular a las mujeres... Y Quevedo sabe sacarle partido como pocos de este hecho, al compararlas con los más sorprendentes objetos puntiagudos.
  • "Pronuncia con sus nombres los trastos y miserias de la vida": este poema sería el reverso satírico y burlesco de la angustiada poesía existencial de Quevedo, porque lo que ridiculiza aquí es la propia condición temporal y mortal de nuestra vida. Tal vez, buscando alivio en el humor y la risa; tal vez, porque nada como la caricatura expresa el desencanto.
  • "Desengaño de las mujeres": otro poema burlesco que canaliza, tal vez, alguna amarga decepción personal. Quevedo, maravilloso poeta de amor, se muestra en muchos textos como un misógino feroz, y la ferocidad tiene que ser sincera. Tal vez él, no demasiado agraciado físicamente y al que no se le conoce ninguna relación amorosa en su dilatada biografía, no tuvo experiencias demasiado agradables con las mujeres, y de ahí un texto como este, que recurre a las palabras y situaciones más vulgares para atacarlas. 
  • "Cuando tu madre te parió cornudo...": en la poesía satírica de Quevedo hay algunos asuntos recurrentes que parecen casi obsesiones, y este es uno de ellos: el de la infidelidad conyugal, encarnada en la figura del cornudo (que en la época significaba lo mismo que en la actualidad), y que aquí se burla mediante la hipérbole de un pobre personaje que parece perseguido y destinado a los cuernos: su signo zodiacal son los cuernos, y su escudo, y sus armas, y hasta su estrella...
  • "Yo te untaré mis versos con tocino.." una de las muchas y famosas sátiras literarias que Quevedo dedicó a su enemigo, Góngora, y en la que no duda en dejar claro el nombre del objeto de sus burlas, ridiculizar su labor como poeta, rozar el insulto y sugerir sin ambages que el cordobés, que era sacerdote católico y apostólico, era en realidad judío.
  • "Receta para hacer Soledades en un día". otra burla de la poesía de Góngora, que aparece aquí parodiada, dándonos la receta para hacer poemas como los suyos, a base de cultismos y palabras oscuras y difíciles sin más, de manera que sabiendo esta receta facilona, cualquiera puede hacer poemas como él. Todo un insulto para un poeta que, como D. Luis, estaba orgulloso de hacer poemas cultos, solo al alcance del entendimiento de mentes tan lúcidas e ilustradas como él.
  • "Poderoso Caballero es Don Dinero"- famosa letrilla satírica en la que se critica el poder del dinero en la sociedad, que todo lo iguala y todo lo falsea, y a los que son capaces de vender cualquier cosa y venderse por dinero. El dinero aparece aquí personificado como un caballero, y la que habla es una joven capaz de "humillarse" ante su todopoderoso amante, irresistible para cualquier mujer.
  • "A una mujer pequeña": otro poema ligero, humorístico y caricaturesco sobre un defecto físico, en que Quevedo, de nuevo mendiante una sucesión de metáforas hiperbólicas, exagera y parodia a una mujer bajita.
  • "Érase un hombre a una nariz pegado": quizás el poema más popular de Quevedo, cuyo principio (junto con el "Volverán las oscuras golondrinas", el "Con diez cañones por banda" y el "La princesa está triste, ¿qué tendrá la princesa") es uno de los comienzos poéticos más famosos de nuestras letras. Sucesión de metáforas hiperbólicas para burlarse del tamaño de una nariz, cuyo tamaño pondera también mediante neologismos (o sea, palabras inventadas: archinariz, naricísimo, narigado), recurso típicamente conceptista. Dice la leyenda que indirectamente se burlaba de Góngora y su condición de judío (hay varias alusiones a los judíos, uno de cuyos rasgos físicos tópicos era una gran nariz, y efectivamente, la nariz de Góngora no era pequeña)... pero no veo yo a Quevedo aficionado a las indirectas, ya que siempre que quiso meterse con Góngora, lo hizo clara y directamente, sin dudas ni ambigüedades. Pero todo pudiera ser.
  • "Testamento de Don Quijote": Quevedo escribió este poema paródico sobre el ya paródico personaje de Cervantes. Pronto comenzaba  a alargarse la sombra de la gran novela cervantina, todo un mito ya en su época, con este juego literario de ecos y espejos literarios, tan del gusto barroco.

4 comentarios:

Silvina Gabriela Fariña dijo...

Me interesa particularmente la obra de Quevedo desde que descubrí los Sueños. Tanto su prosa como su poesía demuestran constantemente una actualidad y una exhibición de la ironía que al mismo tiempo que fascina produce desasosiego. Con respecto a los poemas es interesante la serie de poesías irreverentes en las que describe, por ejemplo, las etapas de vida del ser humano con imágenes desagradables. También es interesante notar que en el prólogo a los Sueños él deja asentada su propiedad intelectual (término que no existía, por supuesto) de modo similar a como lo plantea Cervantes en relación con Quijote.

Teresa L dijo...

Estoy de acuerdo en que es fascinante y de una modernidad sorprendente. Aunque sí, produce desasosiego... Desde luego, todo menos indiferencia... Un abrazo, y gracias por venir y comentar.

Graciela Redoano dijo...

Cuidada selección de la obra de Quevedo Agradecida y Felicitaciones por este emprendimiento que acerca a la literatura

Teresa Losada dijo...

Agradecida a ti, siempre, por venir y por tus palabras, que me hacen mucha ilusión. Un abrazo.

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