La prosa del XVII: la novela picaresca

Diego de Velázquez: "El almuerzo"
Durante el siglo XVII se produce un auge de la prosa satírica (es decir, crítica) en la que muchos escritores expresan sus ideas, y muy frecuentemente y de acuerdo con el espíritu de la época, su desengaño, su pesimismo, su visión negativa y crítica de la sociedad, la vida o la literatura. Dentro de ella, destacan  los Sueños de Quevedo, o El Criticón y la Agudeza y arte de ingenio (tratado sobre el conceptismo) del aragonés Baltasar Gracián.


Por otra parte, se continúan cultivando los relatos idealistas que habían surgido en el Renacimiento. Todos, menos los libros de caballerías, que tal y como pretendía Cervantes, no sobrevivieron a la burla que de ellos se hacía en el Quijote.  Lope de Vega, por ejemplo, cultivó la novela pastoril y bizantina (La Arcadia, El Peregrino en su patria).

Pero son los relatos realistas los que conocen además un momento del esplendor, al consolidarse el género de la novela picaresca, que surge a imitación de algunas características del Lazarillo de Tormes,  Y se consolida en parte porque la realidad miserable que reflejaba esta obra se generaliza con la situación de crisis y decadencia que conoce el país, por lo que estas novelas conectaban muy bien con  la sensibilidad de unos lectores que convivían a diario con esa realidad. Estas características son:

  • Se trata siempre de una narración autobiográfica (narrador en 1º persona) y retrospectiva (el protagonista cuenta los hechos pasados desde una situación final de deshonor.
  • Ese protagonista es un "pícaro" (término que empieza a usarse ahora, ya que en el Lazarillo n existía): un personaje de clase baja y origen deshonroso que trata de ascender socialmente y salir de su situación miserable mediante pequeños delitos, hurtos, timos, engaños, pero sin conseguirlo.
  • Es un personaje itinerante que se desplaza por lugares reales y conocidos para los lectores, cuyo ambiente se refleja.
  • Pasa por el servicio de varios amos, representantes de distintos estamentos sociales a los que se critica.
Los dos títulos más importantes de la novela picaresca del XVII son: 
  • El Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán, en la que el protagonista, un delincuente condenado a galeras, cuenta su vida pasada que le ha llevado a tan duro final, intercalando reflexiones moralizadoras sobre su mal comportamiento.
  • La Vida del Buscón llamado Don Pablos (o simpelemente, el Buscón) de Francisco de Quevedo, en la que el autor lleva al extremo, exagerándolas, todas las características del género (la deshonra del protagonista, las penurias que pasa, los defectos de sus amos...), y además utiliza de forma constante una lengua conceptista llena de hipérboles, antítesis, comparaciones y metáforas sorprendes, juegos de palabras, dilogías, etc. Para ejemplo elocuente, la famosísima descripción del Domine Cabra, encarnación de la miseria y la tacañería.

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