La lírica culta cortesana: los Cancioneros y el amor cortés


Uno de los fenómenos más significativos que tiene lugar en la literatura del siglo XV castellano es el acceso masivo de los nobles a la cultura escrita, lo que hace que surja toda una corriente de literatura cortesana, hecha por y para los nobles, que se desarrollará de forma paralela a la literatura oral, popular, anónima y colectiva en manos del pueblo. 

Los Reyes, conscientes del poder que tenían los nobles en su feudos, comienzan a atraerlos a las cortes para así tenerlos controlados, y cambia el modelo de noble, hasta ahora fundamentalmente guerrero,  que poco a poco se irá abriendo a la cultura, la escritura y la literatura. Surge así el ideal de las armas y las letras: el noble valiente y guerrero, pero también culto, con sensibilidad literaria y, a ser posible, escritor. Vinculado a este fenómeno, tenemos la aparición, por fin, de poesía lírica culta (es decir, escrita), en Castilla: toda la lírica que teníamos hasta ahora era popular, oral y tradicional, y precisamente por ello, apenas tenemos textos.


Aunque en Castilla no hay poetas cultos hasta el siglo XV, sí los hubo en otras zonas de Europa. La primera y más importante escuela de poesía lírica culta es la lírica  trovadoresca (compuesta por trovadores, poetas cultos vinculados a las cortes y los nobles, muy diferentes de los juglares, populacheros y frecuentemente analfabeto) que nace en Provenza, región del sur de Francia también conocida como Occitania, en el siglo XII. Allí surgirá toda una escuela de trovadores que componen poemas especialmente de tema amoroso, y cuyos temas, formas y estilo serán imitados en otras zonas, porque a partir de ella se irá cultivando la poesía trovadoresca por gran parte de Europa. En la Península, durante el siglo XIII, tendremos poesía culta trovadoresca en dos zonas: Galicia y Cataluña. 

Primer folio del Cancionero de Estuñiga

Pero en Castilla esto no sucederá hasta el siglo XV, con el florecimiento de las cortes en torno a reyes con un poder cada vez más centralizado. Comienzan entonces a recitarse o cantarse en esas cortes poemas escritos por y para nobles que luego se recopilan en unas voluminosas obras colectivas denominadas "Cancioneros" (de ahí que a la lírica culta cortesana se la denomine también Lírica de Cancionero) en las que se recogen poemas de numerosos poetas cortesanos, de muchos de los cuales apenas tenemos el nombre y un puñado de textos. Son el Cancionero de Estuñiga, el Cancionero de Baena o el Cancionero de Palacio, cuidadosamente encuadernados e incluso ilustrados, y que a veces hasta recogen la música que acompañaba a los poemas.

Aquí tenéis más información sobre los Cancioneros y muchas imágenes de cómo eran físicamente.





Cancionero  Musical de Palacio
Aunque tratan también  otros temas ( satíricos, morales o políticos), la mayor parte de estos poemas son amorosos. Ahora bien, no recogen un amor espontáneo o sincero (como sí hará la lírica popular) sino un sentimiento convencional, artificioso y codificado (es decir, sujeto a unas normas muy rígidas) conocido como amor cortés, que había surgido  en Provenza con esa lírica  trovadoresca del siglo XII y que con ella se extendió a todas las zonas en que se cultivó este tipo de poesía  (Galicia y Cataluña en el siglo XIII, Castilla en el XV). 

El amor cortés es el que siente un caballero hacia una dama superior a él (social y moralmente), y cuya intensidad le convierte en un amor inevitable (la dama es tan bella y perfecta que es imposible no amarla), pero contradictorio, ya que casi nunca va a ser correspondido. Es decir, se trata de un amor inevitable pero imposible, y el caballero se declara "servidor" de la dama como un vasallo de su señor (de hecho, frecuentemente se empleará la palabra "servir" con el significado de amar). Como es un amor no correspondido, provoca un intenso sufrimiento en el amante, pero al ser un amor inevitable, al que no puede escapar, ese sufrimiento sólo podrá terminar con la muerte. Al mismo tiempo, es un sentimiento ennoblecedor, ya que se trata de un amor espiritual (al ser imposible, no aspira a la realización física), constante y fiel a pesar de ser imposible, y que lleva al caballero a intentar ser mejor para hacerse digno de su dama. Es tal la intensidad del sentimiento, que a veces dicen adorar a su amada tanto o más que a Dios. 

Este sentimiento contradictorio (es inevitables, pero imposible; es sufrimiento, pero al mismo tiempo ennoblecedor; es lo más importante de la vida pero como hace sufrir, lleva a desear la muerte...) servirá de base para que los poetas hagan poemas rebuscados, retorcidos, abstractos, oscuros y artificiosos en los que de desplegarán todo un repertorio de metáforas, juegos de palabras, paradojas y antítesis para demostrar su habilidad como escritores cultos

Estamos por tanto, ante una poesía convencional. muy artificiosa y rebuscada, tanto por la forma como por el contenido,  y cuyos poemas son todos muy parecidos. La métrica es regular, perfecta (como en toda la poesía culta, es decir, escrita), utiliza la rima consonante y predominan los versos octosílabos en diversas combinaciones o estrofas. Muchas de estas canciones, como las populares, presentan estribillo (versos que se repiten literalmente entre estrofa y estrofa).


Aquí tenéis un ejemplo de este tipo de poesía:"Sin Dios, y sin vos y mí",  un poema en el que Jorge Manrique juega con una de las paradojas derivadas de esa teoría del amor cortés, la de que desde que está enamorado está sin Dios, sin la amada y hasta sin él mismo.

A esta corriente de poetas cortesanos pertenecen nombres como el Marqués de Santillana, Juan de Mena y , sobre todo, Jorge Manrique, autor de un poema excepcional y diferente al resto de los poemas de Cancionero: las Coplas a la Muerte de su Padre, una de las obras cumbres de nuestra literatura y que más han influido en la poesía posterior prácticamente hasta nuestros días.






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