Juglares, Cantares de Gesta y el Cid.


Durante los siglos XII-XIII se produjo en Castilla el esplendor de la primera escuela o corriente literaria en lengua castellana: el Mester de Juglaría. "Mester" quiere decir "oficio", y bajo esta etiqueta se agrupan las obras que llevaban por los pueblos los juglares, hombres-espectáculo errantes que bailaban, tocaban instrumentos, hacían juegos malabares, cantaban, contaban chistes y recitaban, entre otras cosas, unos larguísimos poemas épicos en los que se contaban las hazañas de los héroes castellanos en la Reconquista. 

Estos poemas épicos se conocen como Cantares de Gesta, y tenemos noticia de muchos ("El cantar de Sancho II", "Los siete infantes de Lara" o "Roncesvalles") pero casi todos se han perdido, ya que no se leían (la mayor parte del público de los juglares, e incluso ellos mismos, eran analfabetos), sino que se transmitían oralmente y se conservaban en la memoria. Son, por tanto, obras orales, anónimas, colectivas (cada juglar improvisaba y modificaba así estos cantares), y tradicionales, de las que sólo conservamos una e incompleta, ya que le falta el principio: el Cantar de Mío Cid.


Los cantares de gesta se basan en hechos y personajes históricos, pero a ellos se añaden muchísimos elementos ficticios que van incorporando los juglares en sus recitaciones. 

Estas obras cumplían una triple función en la época.
  1. Entretener al público.
  2. Informar de cómo iba la Reconquista.
  3. Enseñar: ensalzan los valores deseables en la sociedad medieval (la honra, la valentía, el respeto a la autoridad, la religiosidad...) y proponen como modelo a imitar a unos héroes idealizados.
Frente al resto de la épica medieval europea (como la de Bretaña, con las aventuras del Rey Arturo y los Caballeros de la Tabla Redonda, en las que aparecen Merlín o Excalibur; o los Nibelungos germánicos), la épica castellana es bastante realista y no aparecen elementos mágicos o fantásticos como magos, encantamientos u objetos maravillosos.

EL CANTAR DE MÍO CID



El Cantar de Mio Cid nos ha llegado en un manuscrito del siglo XIII, firmado por un tal "Per Abat" -que es copista, no autor-, y es una copia de otro anterior cuya fecha es difícil  de determinar. Aunque le faltan las primeras hojas,  consta de más de 3700 versos

ARGUMENTO Y TEMAS 

El argumento se basa en la vida del caballero Rodrígo Diaz de Vivar, infanzón castellano desterrado por el rey Alfonso VI  y que participó en la Reconquista de Valencia, aunque la mayor parte de su argumento no se puede considerar histórico sino fruto de la imaginación de los juglares que lo recitaron durante más de dos siglos. 

  • Al faltar el comienzo, el manuscrito empieza con el Cid partiendo ya al destierro, por lo que desconocemos qué motivos se darían en la obra para que el rey inflingiera al Cid el peor castigo para un noble de la época, aunque la leyenda posterior da tres posibilidades: 
    • que el Cid obligara al rey a jurar de forma humillante que no había intervenido en la muerte de su hermano, Sancho II de Castilla, anterior rey y señor de Rodrigo Díaz,
    • que el Cid se quedara con algunos de los impuestos que cobraba 
    • que terceras personas intrigaran para poner al rey en su contra
  • El Cid parte al destierro con algunos hombres, dejando a su mujer e hijas en el monasterio de San Pedro de Cardeña,  y pronto comienzan los éxitos militares. Siempre manda una parte importante del botín al rey Alfonso VI, lo que logra que éste se ablande y, tras la conquista de Valencia por el Cid, permita que acudan allí su mujer y sus hijas. Para sellar esa reconciliación, el rey propone el matrimonio del Cid con dos nobles leoneses, los infantes de Carrión, que acuden a Valencia, donde pronto dan muestras de su mezquindad y cobardía. Ridiculizados por los hombres del Cid, deciden tomar venganza. Proponen partir con sus esposas a León y por el camino, en el robledal de Corpes, las maltratan brutalmente y las dejan abandonadas y malheridas, en lo que supone una ofensa enorme para el Cid y su honra. Este, en lugar de tomar la justicia por su mano, pide justicia al rey que propone unas Cortes en las que los infantes de Carrión son vencidos y el Cid termina viendo cómo sus hijas se casan con infantes de Aragón y Navarra.
La obra por tanto cuenta como el Cid pierde la honra y la recupera gracias a su esfuerzo y valía, primero en el plano público (con el destierro y el posterior perdón del rey), luego en la esfera privada (con la afrenta de Corpes y la justicia final frente a los infantes de Carrión).

De todo el argumento, sólo es histórico el destierro y la conquista de Valencia. El resto de los hechos, así como todos los detalles, son ficticios.

PERSONAJES
  • El Cid aparece idealizado con todas las virtudes importantes para la mentalidad medieval: buen guerrero, fiel a su rey aunque este sea injusto, buen padre, buen esposo, buen señor de sus vasallos, justo hasta con sus enemigos, buen cristiano. etc. 
  • Sus hombres aparecen también caracterizados con virtudes positivas
  • Sus enemigos (los infantes de Carrión), por el contrario, sólo presentan rasgos negativos (cobardes, traidores, mentirosos, rencorosos, mezquinos...)
ESTRUCTURA

La obra se divide en tres partes, que corresponderían a tres sesiones de recitación del juglar:
  1. Cantar del Destierro: marcha al destierro del Cid  y primeros éxitos militares, de cuyo botín manda la mejor parte al rey.
  2. Cantar de las Bodas: Tras conquistar Valencia, Dª Jimena y sus hijas se encuentran allí con el Cid; el rey las casa con los infantes de Carrión y estos se ven ridiculizados por el Cid y sus hombres a causa de su cobardía, lo que les llevará al rencor y el deseo de venganza.
  3. Cantar de la Afrenta de Corpes: los infantes maltratan a las hijas del Cid, este pide justicia al rey y se celebran las Cortes en las que los infantes se verán derrotados y el Cid encumbrado y emparentando con la realeza.

MÉTRICA

La métrica es irregular debido al carácter oral de la obra:
  • Versos: son versos largos, que oscilan en el número de sílabas. La mayoría tienen entre 14-16 sílabas, y se dividen en dos mitades llamadas hemistiquios por una pausa central o cesura.
  • Rima: asonante.
  • Estrofa: tirada: serie indefinida de versos con la misma rima asonante Cuando hay un cambio de rima, se produce un cambio de tirada (o sea de estrofa).  Cada tirada tiene un número diferente de versos (puede haberlas de diez, o de veinte...)
LENGUA Y ESTILO

Las características de la lengua y el estilo también se deben a la oralidad y a las circunstancias de recitación de los juglares ante el pueblo:
  • Sencillez y claridad: el público es mayoritariamente inculto  y analfabeto.
  • Agilidad narrativa.
  • Diálogos en estilo directo (que el juglar interpretaría cambiando voces, gestos o postura corporal).
  • Apelaciones al auditorio ("ved", "oíd", "sabed", "bien oiréis lo que dirá") con las que el juglar intenta captar y mantener la atención de su público.
  • Epítetos épicos: fórmulas fijas para nombrar a los personajes que además los caracterizan o ensalzan. 
    • Son especialmente frecuentes para el Cid, al que se llama "el que en buen hora nació", "el que en buena hora tomó espada", "el que Valencia tomó", "el Campeador", "Mio Cid campeador". Pero también para otros personajes, por ejemplo, Minaya Alvar Fáñez, mano derecha del Cid, será "el burgalés de pro".
  • Descripciones vivas de la batalla o la emotividad de algunos sucesos cotidianos (como la despedida o el reencuentro del Cid con su familia), que intentan conmover o impresionar la auditorio.
  • Mucho léxico relativo a la guerra y  la religión.


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