Cuentos, moralejas y refranes.


Una de las características de los cuentos tradicionales (esos que nacen y se transmiten oralmente, para ser contados de viva voz, de abuelos a nietos, de padres a hijos, y así se han mantenido siglo tras siglo y generación tras generación) es que suelen transmitir una enseñanza o moraleja, unos de forma indirecta y otros de forma más clara y directa, tanto que esa enseñanza o moraleja forma parte de ellos con tanta importancia como el argumento.

Este tipo de relatos cortos con una enseñanza o moraleja se denominan apólogos. Cuando están protagonizados por animales personificados, que representan cualidades humanas, se denominan fábulas. Apólogos y fábulas forman parte de las narraciones más antiguas que conocemos y conservamos: tenemos constancia de colecciones milenarias de origen oriental, y ya en la Antigua Grecia Esopo, en el siglo VI a.C., se dedicó a recopilar muchos de los que circulaban oralmente entonces, y lo seguirían haciendo hasta prácticamente la actualidad. Es curioso comprobar como algunos de ellos presentan diferentes versiones en distintos lugares y en distintas épocas, cambiando los detalles para adaptarlos a las costumbres y la mentalidad de cada uno.


Por ejemplo, el famoso cuento de la lechera, lo podemos leer en la versión de Esopo, en la de D. Juan Manuel (un noble castellano el siglo XIV que lo versionó para su colección de apólogos El conde Lucanor) o en la de Félix Mº de Samaniego (escritor del siglo XVIII que, junto con su contemporáneo Tomás de Iriarte, hizo muchas versiones en verso de fábulas populares). Incluso podemos leer versiones modernizadas que tienen un toque humorístico (como han recogido nuestras compañeras de la imprescindible página Materiales de lengua: bajad  en el enlace para leerlas).

Muchas de las moralejas o enseñanzas que intentan transmitir apólogos y fábulas se transmiten también por otro género popular: el de los refranes, esas frases breves que encierran una enseñanza moral o práctica. Así. la moraleja del cuento de la lechera se corresponde perfectamente con el refrán "Más vale pájaro en mano que ciento volando". Y con refranes, historias y moralejas vamos a jugar.

En primer lugar, os dejo un ejercicio interactivo, también de Materiales de Lengua, para que intentéis deducir la moraleja que se extrae de cada fábula. Pinchad aquí.

En segundo lugar, os propongo que a partir de un refrán, inventéis y escribáis un apólogo o una fábula que transmita como moraleja la misma enseñanza que ese refrán (o sea, un relato cuya moraleja podría ser ese refrán). Por si no se os ocurre ninguno, aquí os dejo una lista de posibles refranes a los que buscarles historia:
  • Más vale malo conocido que bueno por conocer
  • El que la sigue la consigue
  • No hay rosa sin espinas
  • Quien siembra vientos, recoge tempestades
  • Más vale tarde que nunca.
  • Agua pasada no mueve molino
  • Más vale un toma que dos te daré
  • Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.
  • De tal palo, tal astilla.
  • Perro ladrador, poco mordedor.
  • Quien bien te quiere, te hará llorar.
  • No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
  • No se hizo la miel para la boca del asno.
  • No se pueden pedir peras al olmo
  • No digas nunca “de esta agua no beberé”
  • Ojos que no ven, corazón que no siente.
  • La suerte de la fea, la guapa la desea.
  • Mal de muchos, consuelo de tontos.
  • Más vale estar solo que mal acompañado.
  • Del dicho al hecho hay mucho trecho.
  • En boca cerrada no entran moscas.
  • La avaricia rompe el saco.
  • Ande yo caliente, ríase la gente.
  • A buen entendedor, pocas palabras bastan
  • Cuando el río suena, agua lleva
  • Gato escaldado, del agua fría huye
  • Quien mal anda, mal acaba.
  

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