Nuestra aula

Para practicar la descripción de lugares, vamos a empezar precisamente por el lugar que compartimos durante muchas horas: nuestra aula.

En clase ya hemos hecho el primer paso de toda buena descripción: la observación. Entre todos, hemos hecho una lista de los rasgos que deberían aparecer en un texto que permitiera a alguien que no hubiera visto jamás el aula hacerse una idea clara de cómo es. Ahora, os toca a vosotros hacer el siguiente paso: elegir un orden para ellos y redactar dos descripciones:

  1. La primera será una descripción objetiva, en la que recojáis , redactados con claridad y precisión (y evitando repeticiones) esos rasgos objetivos, dejando al margen vuestras opiniones o impresiones personales.
  2. Después, transformaréis la primera descripción en subjetiva, añadiendo para ello vuestras opiniones, impresiones o emociones personales, mediante adjetivos valorativos, comparaciones, metáforas, o añadiendo oraciones en que expreséis vuestra visión propia sobre la clase. En esta descripción tenéis que intentar un doble objetivo: 
    1. Que la persona que la lea se haga una idea de cómo es vuestra aula (igual que en la objetiva) 
    2.  Además y al mismo tiempo, que conozca vuestra opinión, vuestras impresiones, vuestras emociones, los sentimientos que os sugiere,  cómo os sentís en ella, : divertidos, agobiados, atrapados, contentos, motivados, solos, acompañados, tristes, aburridos... No dudéis en emplear todos los recursos literarios y expresivos que puedan contribuir a ello: metáforas, comparaciones, epítetos, personificaciones, antítesis, interrogaciones retóricas, exclamaciones, etc.
 
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