En nuestras pantallas...Cuento de Navidad


Dentro de poco nosotros asistiremos a una adaptación teatral de "Cuento de Navidad", la genial historia creada por Charles Dickens en el siglo XIX, que no ha parado de leerse, recrearse y adaptarse desde entonces. Porque en más de un siglo de historia, podemos encontrar muchas versiones, cinematográficas o televisivas, del libro que habéis leído , y para que os iniciéis en el entretenido arte de pensar si es mejor el libro o la película, os propongo que veáis alguna (abajo os dejo unas cuantas, en concreto ocho... y las hay para todos los gustos) y como trabajo voluntario escribáis una comparación en la que señaléis semejanzas y diferencias, y opinéis (como lectores que sois del relato original) sobre lo lograda que está esa adaptación.

La lengua y sus unidades

 La lengua es un código muy complejo y, sin duda, el más importante que empleamos los seres humanos para esto de comunicarnos (tanto, que hay quien cree que puede ser, incluso, lo que nos define como especie). De hecho, sirve para que diferenciemos dos grandes tipos de comunicación: la verbal, vinculada a la lengua, y la no verbal, ajena a ella.

Pero la lengua es además, un código potentísimo, que permite que con una cantidad pequeña de unidades mínimas (en castellano, los 24 fonemas de nuestra lengua) podamos emitir un número infinito de mensajes y hasta crear mensajes nuevos, nunca antes emitidos por nadie. Y el análisis lingüístico consiste precisamente en desentrañar cómo es esto posible, o sea, cómo funciona la lengua. Y la clave está en que la lengua funciona combinando unidades pequeñas en unidades cada vez más grandes, que van desde los fonemas hasta los textos Y en cada nivel tenemos unidades que se puenden combinar para formar muchas unidades mayores diferentes. Es decir, que la lengua es como un juego de construcción con el que creamos cosas muy distintas combinando las mismas. piezas de forma diferente cada vez.

Una historia al revés, vuestra

"Había una vez un lobito bueno al que maltrataban todos los corderos,
 y había también un príncipe malo, una bruja hermosa y un pirata honrado... "
JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO 

Como andamos a vueltas con El fantasma de Canterville, una historia de fantasmas "al revés", os voy a proponer que también vosotros escribáis una historia "al revés" de lo habitual o de lo esperado. Es decir, una historia en la que los personajes nos sorprendan y sean justo al contrario de lo que esperaríamos de ellos. En esta entrada tenéis muchos ejemplos de historias que han hecho esto mismo (Shrek, Beetlejuice, Eduardo Manostijeras, las familias Monster o la familia Addams, ET el extraterrreste...) para que podáis inspiraros, por si no sabéis muy bien qué hacer.

Historias al revés


 Hemos estado últimamente leyendo El fantasma de Canterville de Óscar Wilde, una historia de fantasmas con mucho de "historia al revés", porque si lo habitual en las historias de fantasmas es que sean estos los que atemoricen a los vivos, en este relato termina por suceder al contrario: que será el fantasma el que termine atemorizado por los Otis (especialmente, por los gemelos y sus gamberradas), huyendo cuando los oye y escondiéndose de ellos en la medida de lo posible.

Y es que esto de las historias al revés, que dan la vuelta a lo que esperamos de un género, unos temas o unos personajes, suele dar mucho juego.

Para quien quiera terminar "El fantasma de Canterville"...

Hemos comenzado a leer en clase "El fantasma de Canterville", el maravilloso (y famosísimo) relato de Oscar Wilde. En concreto, hemos leído sus tres primeras partes o "capítulos" (en total son siete), y ahora os doy la oportunidad de leer el resto, realizar una pequeña tarea y obtener una nota extra.

Para leer el relato completo tenéis varias opciones: podéis pinchar aquí y leerlo online o imprimirlo; podéis localizar alguna versión en libro (en nuestra biblioteca lo encontraréis, pero a lo mejor tenéis alguna por casa) o me podéis pedir a mí que os lo pase fotocopiado.

Versiones para un fantasma: el de Canterville

Hemos comenzado a leer en clase el que quizás sea el más famoso de los escritos por el irlandés Oscar Wilde en la segunda mitad del XIX, que tienen la cualidad de ser absolutamente atemporales: es decir, pueden conectar con lectores de cualquier época. Incluidos nosotros, claro.

El fantasma de Canterville es, como indica ya su título  un relato de fantasmas, lo que supone ya un atractivo para todos los interesados por este tipo de temas (por cierto, si vosotros estáis entre ellos, en Diente de león dedicamos hace tiempo una entrada a historias de fantasmas del cine y la literatura: si quieres verla, pincha aquí). Pero además, se trata de un relato de fantasmas un poco peculiar, porque en lugar de ser la familia que compra Canterville la atemorizada por el espectro de Simón, es éste el que termina huyendo de esa familia norteamericana tan difícil de asustar. Y finalemente, Oscar Wilde añade los ingredientes que hacen tan especiales sus cuentos: la ternura, la amistad, los sentimientos. Que para él eran la clave del valor de la vida, que ya por aquel entonces empezaba a confundirse con su precio

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