Fonemas y letras: que pueden parecer lo mismo... ¡pero no lo son!


La lengua es un código (el más importante, sin duda, de todos los que empleamos los seres humanos para esto de comunicarnos) que tiene dos vertientes o usos con muchas diferencias entre sí: 
  • la lengua oral (que emplea los sonidos que emitimos con nuestro aparato fonador asociados a un significado, y que utiliza como canal el aire)
  • la lengua escrita, que trata de representar la lengua oral mediante unos "dibujitos" llamados grafías, que en el caso del castellano son letras que representan sonidos (hay otros sistemas como los ideogramas, en el que cada grafía representa una palabra, o la escritura silábica, en el que cada grafía representa una sílaba). Los canales que emplea la lengua escrita son variados y se han ido sofisticando con los avances tecnológicos (se empezó por escribir en tablillas de arcilla, luego se pasó por papiros y pergaminos hasta llegar al papel, y actualmente los soportes digitales son tan o más importantes), pero tienen en común que permiten conservar el mensaje y, sobre todo, que emisor y receptor no tengan que compartir espacio y tiempo. 

Así pues, la lengua oral forma sus signos combinando fonemas. Los fonemas son los sonidos que emplea una lengua: de toda la gama de sonidos que podemos emitir los seres humanos, cada lengua selecciona solamente algunos para formar sus signos. Pensad, por ejemplo, en el número de vocales que tiene el español (solo cinco) frente a las que tiene el inglés (unas doce, diptongos aparte), o la "r" española y la"r· francesa... Seguro que se os ocurren algunos ejemplos más. 

 Si las letras representan fonemas, el sistema de escritura perfecto sería aquel en que a cada fonema le correspondiera una letra, y viceversa. Pero no, nuestro sistema de escritura no es perfecto, y de ahí vienen nuestros quebraderos de cabeza con la ortografía. Porque el español cuenta con 24 fonemas y emplea para representarlos por escrito 29 letras, y hay "desajustes" para todos los gustos: 
  • "Dígrafos": una sucesión de dos letras que representan un único fonema: queso, guitarra, chepa, llama, carro  
  • Una misma letra representando fonemas distintos según los casos: casa /cereza, gato/ gente  
  • Un mismo fonema representado por varias letras: wáter/ vaso / burro; cielo/ zapato; jilguero/ gitano 
  •  Una letra que no representa ningún fonema: hombre  
  • Y hasta una letra que representa dos fonemas sucesivos (examen, taxi) y además a veces representa otro fonema (xilófono, xenofobia).
 ¡Menudo follón, ¿verdad?! Las principales "imperfecciones" de esta correspondencia entre fonemas y letras las tenéis muy claritas y detalladas en la siguiente presentación:

 

Y cualquiera podría pensar: si nuestro sistema es tan complicado, ¿por que no cambiarlo y simplificarlo, estableciendo un sistema de escritura en el que hubiera una letra para cada fonema y un fonema para cada letra? No es tan sencillo. Aquí tenéis un texto que muestra en clave humorística lo raro que sería empezar a escribir así Para leerlo, pinchad aquí.

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