Un hombre valiente llamado Alatriste

 
En 1996 aparecía la primera entrega de la que iba a ser la saga más leída de la historia de nuestra literatura reciente, y que desde entonces ha cosechado verdaderos fans. Y esa es la  novela que estáis leyendo, titulada con el nombre y el título -apócrifo... ¿quién me explica por que?- de su protagonista, y que se abre con una descripción que se iba a convertir en uno de esos principios míticos de nuestras letras: «No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente».

Desde entonces hasta hoy, ha habido seis entregas más (y todavía quedan dos, según el proyecto de su autor, el escritor y periodista Arturo Pérez Reverte), y miles de lectores enganchados a las aventuras de este espadachín mercenario en la España del XVII, de la crisis -otra gran crisis, en muchas cosas muuuy parecida a la de ahora-, el Barroco, la penuria económica y el esplendor artístico que, de forma tan bien documentada y tan bien imbricada en la trama, recoge la novela.


Porque a esta y a las demás novelas protagonizadas por Alatriste se le pueden poner sobre todo dos etiquetas genéricas. La primera, novelas históricas, ya que cuentan una historia ficticia pero sobre la base de muchos acontecimientos históricos (por ejemplo, las guerras de muestro carcomido imperio en Flandes, o la visita del príncipe Carlos de Inglaterra y su hombre de de confianza, el duque de Buckinham, para concertar un matrimonio con la infanta María) , con la intervención (y no solo como comparsas o referencias temporale simplícitas) de muchos personajes históricos (el rey Felipe IV o el conde-duque de Olivares), y escritores y artistas reales (Quevedo y sus poemas, Lope o Calderón y sus comedias, Góngora y su culteranismo,o Velázquez y sus cuadros ,que sirven para que pongamos imagen a muchos de los personajes de la obra, empezando por el propio Alatriste, del que se dice que aparece en "La rendición de Breda" (también conocido como "Las lanzas"), a la derecha, detrás del caballo:



Pero es también histórica por la recreación tan exacta, expresiva y elocuente que hace de la España de la época, sus modos de vida, sus costumbres, sus personajes característicos, su mentalidad, sus intrigas, sus constrastes y sus miserias. De hecho, la idea de escribir la novela surgió cuando Reverte vio el escueto espacio que dedicaban los libros de Bachillerato de su hija Carlota (con la que firma  esta primera entrega) al Siglo de Oro. Y a la fe que consigue que sus lectores conozcan en profundidad mucho más de la época que estudiando lo que todavía se nos cuenta sobre ella en nuestros manuales de historia o de literatura. Y no sólo por lo que cuenta, sino por cómo lo cuenta, imitando en gran medida a los  libros de aquel siglo: por las ilustraciones de su edición más conocida, por la lengua empleada (muchas expresiones y mucho vocabulario son típicos del XVII) y por los textos añadidos en los apéndices, escritos al más puro estilo de nuestra literatura Barroca.

Y la otra etiqueta genérica que se le puede aplicar es la de novela de aventuras. Cubre así un espacio ausente de nuestra literatura (la novela de aventuras sobre un trasfondo histórico) que sí tiene por ejemplo la literatura francesa con Alejandro Dumas, que recreó la Francia del XVII, con el cardenal Richelieu, en sus obras sobre D'Artagnan y los tres mosqueteros, también hábiles espadachines, como nuestro Diego Alatriste.

Así que procurad disfrutar con este libro que se lee sin sentir y que encumbró a Reverte como uno de los escritores más incondicionalmente seguidos y admirados de nuestra actualidad, en la que ocupa el sillón T de la Real Academia de la Lengua. Y para espolear a vuestra imaginación en la recreación de lo que nos cuenta, os dejo los retratos de algunos de los personajes históricos que encontraréis en sus páginas, ya que las alusiones pictóricas son casi tan importantes en estos libros como las literarias:

Este es uno de los muchos retratos que le hizo Velázquez al rey de la dinastía de los Austrias que aparece en la novela, Felipe IV: 


Y este, el de su valido, el temido, odiado y admirado a un tiempo Conde-Duque de Olivares:


Esta es la infanta María:

Y este, su finalmente fallido prometido, Carlos de Inglaterra:


Y este era el aspecto de su hombre de confianza, el primer Duque de Buckingham:



Este es el retrato de Quevedo muchas veces atribuido a Velázquez, pero que al parecer es una de las copias que se hicieron del original perdido:



Y aquí tenemos a su enemigo más que literario, este sí, seguro, obra del genial pintor sevillano: Don Luis de Góngora y Argote:



Finalemente,  aquí tenéis al propio Velázquez autorretratándose en su oficio de pintor en su obra más genial y justamente famosa, en la que aparecen además los reyes al fondo, en el espejo, y por tanto, supuestamente situados en el mismo lugar desde el que contempla el cuadro cualquier espectador. y con su misma perspectiva De hecho, el título original de la obra era "La famila de Felipe IV". Obra representativa de todo el espíritu y la concepción artística Barroca (en su momento explicaremos por qué), y también importante para dibujar la historia de Alatriste, porque en la novela se menciona a un personaje que es ·"menina"  ( algo así como "dama de compañía") de la infanta.. ¿Quién me dice quién es ese personaje? Porque el cuadro, ya os lo digo yo aunque no sea necesario, se conoce universalmente como "Las meninas", obra que nunca dejará de sorprender por su originalidad, su complejidad y su modernidad:



El examen será, como siempre, una simple prueba de lectura en la que os preguntaré las habituales cuestiones sobre personajes, lugares y ambientes, elementos del argumento o alguna pregunta relacionada con la narratología (narrador, tratamiento del tiempo, estructura, etc.). 

Pero por si a alguien le pica la curiosidad y quiere adentrarse un poco más en el mundo de Alatriste, le recomiendo que visite la página de Arturo Pérez Reverte, donde encontrará información sobre las siete novelas publicadas,  sus personajes, tanto reales como ficticios, o las distintas adaptaciones que se han hecho basándose en el personaje, desde el cómic, infantil o no,  al cine, pasando por rutas por Madrid siguiendo los pasos de Alatriste.

Y para una visión general y breve, tenéis este artículo publicado en El País con motivo de la aparición en 2011 de la hasta ahora última entrega, El puente de los asesinos.

4 comentarios:

Pablo Alegría 1º Bto A dijo...

Se trata de un titulo apócrifo(falso)porque Diego Alatriste no era en realidad capitán , era un mote que le venía de antiguo, de una aventura en la que, siendo él soldado fue tomado por "capitán", ya que al morir éste en una emboscada, Diego Alatriste mandó a la tropa durante toda una jornada y fue uno de los dos únicos supervivientes de esa batalla. Desde entonces se le conoció como el capitán Alatriste.

Gargha dijo...

Me leí el libro hace 4 años, y me enamoré de él. Odié a mis compañeros por aborrecerlo y preferir libros como "El valle de los lobos"... Blasfemia ò__ó

Y luego volví a leerlo dos años después y me pareció algo aburrido. ¿Conclusión? No re-leas mitos de tu infancia xD.

El personaje de la menina supongo que será, si recuerdo bien, la niña de la cual se enamora el crío narrador que anda detrás de Alatriste como una garrapata. ¿Angélica era o me lo he inventao?

Teresa L. dijo...

Exactamente, Pablo, imposible explicarlo mejor...

Lo de los mitos de la infancia es verdad... a veces, como casi todo, Gargha. Y lo de los libros y los gustos, imposible de controlar y prever (por eso es tan difícil elegir lecturas). Eso sí, en lo de la menina tienes razón,

Muchas gracias a ambos por vuestras aportaciones, que así no me siento tan sola por aquí ;)

Anónimo dijo...

Cristina Sánchez Kolly
La menina es Angélica de Alquézar. La niña de la que se enamora Iñigo de Balboa.
“Por esa época, Angélica de Alquézar debía de tener once o doce años, y ya era un prometedor anuncio de la espléndida belleza en que se convertiría más tarde, y de la que dio buena cuenta el propio Velázquez en el cuadro famoso para el que ella posaría tiempo después, hacia 1653. Pero más de una década antes, en aquellas mañanas de marzo que precedieron a la aventura de los ingleses, yo ignoraba la identidad de la jovencita, casi niña, que cada dos o tres días recorría en carroza la calle de Toledo, en dirección a la Plaza Mayor y el Palacio Real, donde -supe más tarde- asistía a la reina y las princesas jóvenes como menina, merced a la posición de su tío el aragonés Luis de Alquezar, ala sazon uno de los mas influyentes secretarios del rey.” Pag 67

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