"Limpia, fija y da esplendor"



Ese es el lema de la RAE, la Real Academia de la Lengua Española, institución creada al calor de la Ilustración y su amor al saber, el aprender y el enseñar, allá por el siglo XVIII.

La sede física de la RAE está en Madrid, en la zona de los Jerónimos, y sus miembros fundamentales son 46, denominados de número o inmortales. Son elegidos de por vida por el resto de los académicos cuando queda algún sillón vacío, y entre ellos hay escritores, periodistas, historiadores, filólogos, ensayistas, científicos... Cada sillón se distingue con una letra del alfabeto, mayúscula o minúscula.

Y precisamente por esto, por limpiar, fijar y dar esplendor, es la máxima autoridad en lo que a cuestiones lingüísticas del español se refiere. La RAE establece lo que es correcto y lo que no, es decir, lo que debe formar parte del español estándar y culto, y lo que es una incorrección o  un uso minoritario (limitado a una zona, un grupo social o un período cortito de tiempo) y que por tanto no forma parte de ella.

Y es una tarea compleja, no creáis. Primero, porque como toda lengua, en la nuestra existen multitud de variantes según el nivel sociocultural y la situación, y no todas las peculiaridades deben considerarse "normativas". Después, porque la lengua es una realidad en continuo cambio y evolución, con palabras y expresiones y usos que se incorporan, y palabras y expresiones y usos que desaparecen. Y cambia, sobre todo, medidante lo que en nu primer momento de son incorrecciones, pero que se generalizan tanto que finalmente forman parte de la lengua habitual, y es la RAE la que tiene que reconocerlas y declararlas ya correctas. Y distinguir los usos que merecen ese tratamiento de los que no a  tiempo, no es ada facil.

Pero por si todo esto fuera poco, situación lingüística del español es muy peculiar y compleja, como ya vimos: es la lengua oficial  de todo nuestro país, pero en él  convive con otras lenguas hermanas y con sus propios dialectos (que lógicamente, ejercen su influencia en determinadas zonas). Por otra parte, está extendida por medio mundo y con multitud de variantes. De ahí que la RAE haya pasado a ser una institución hermana de otras Academias (concretamente 22, las de países en las que la nuestra es también su lengua, sobre todo de países hispanoamericanos) y con ellas ha de trabajar en tareas como la que hoy ha visto la luz: la modificación de su diccionario.

El Diccionario de la RAE es el instrumento que tenéis que utilizar cuando queráis saber si una palabra es correcta (es decir, si existe en español) y cuál es su ortografía. Es, por ello, la obra más importante y popular de la RAE, que está en continua revisión y elaboración, desde su primera edición en 1780. Y así lleva ya varias ediciones (la última, la vigésimo segunda, de 2001), pero además, cada edición es periódicamente revisada, por la realidad cambiante de la lengua (y más en la actualidad, en que los cambios en todos los ámbitos -también el lingüístico- son vertiginosos). Su objetivo, según ha explicado la propia institución, es que este dicionario facilite la comprensión de cualquier texto castellano desde 1500. Casi nada. Y así, hoy la RAE ha dado a conocer la quinta modificación de esa edición 22, que realiza 1697 modificaciones.

Las nuevas teconologías han revolucionado también la labor de la RAE y la presentación de su trabajo. Desde la edición vigésimo primera, en 1992, además de la tradicional versión en papel, disponemos de versión digital en CD-ROM, y desde la vigésimo segunda podemos consultar el diccionario en Internet. Una gozada, claro.

La modicación conocida hoy se cerró en diciembre del 2011, y será la última de esa vigésimo segunda edición Los cambios que se produzcan en la lengua desde entonces se verán reflejadas en la vigésimo tercera edición del diccionario, que se publicará en 2014.

Lo que hemos conocido hoy incorpora como correctas expresiones que seguramente ni os habíais planteado si existían o no en español, y todas son un reflejo de los cambios en nuesta realidad social, tecnológica, política, económica, cultural, ideológica...

Así, "matrimonio" recoge una nueva acepción, para referirse a la unión entre dos personas del mismo sexo que se reconoce en algunas legislaciones (la española entre ellas). Y se incorporan terminos como "sociata", "pepero", "okupa", "papamóvil" ,"canalillo" (como parte del escote femenino),  "culamen", "acojonamiento", "tutorizar" , "demonización", "euroescepticismo", "gayumbos" o "peñazo". Muchas incorportaciones tienen que ver, por supuesto, con las nuevas tecnologías, y algunas son ya tan comunes como "SMS",   "tableta" (como dispositivo electrónico), ´"lápiz" (de memoria digital), "USB", "chat", "chatear", "memoria" (como dispostivo electrónico), "blog" y "bloguero" (menos mal, porque si no, yo no sabría como referirme a Diente de león y a vuestros blogs....)

Podéis consultar alguna de esas 1697 pinchando aquí y leer la noticia aquí

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