11 de Septiembre... de 1973

"-La opinión pública no se lo permitirá -replicó Gómez- Esta es una democracia. No es una dictadura y nunca lo será.
-Un siempre piensa que esas cosas pasan en otra parte -dijo Miguel-.Hasta que también nos pasa a nostros."
ISABEL ALLENDE: "La casa de los espíritus"


En 1970 llegaba al poder en Chile, gracias al respaldo del pueblo en las urnas, el primer dirigente marxista de su historia, Salvador Allende. Durante su breve mandato, realizó una política que, con luces y sombras, intentaba llevar a cabo una redistribución de la riqueza, y para ello, entre otras medidas, nacionalizó varias empresas, entre ellas las que se dedicaban a la explotación del cobre, lo que chocó con intereses extranjeros, especialmente de Estados Unidos. Y así, comenzó la conspiración para intentar derrocarlo del gobierno.

El 11 de Septiebre de 1973, un grupo de militares chilenos, encabezados por el general Augusto Pinochet y respaldados por la CIA, se levantaban en armas contra el gobierno de la Unión Popular de Allende, bombardeando el palacio de la Moneda, su residencia. Allí, el presidente retransmitiría su último discurso a través de Radio Magallanes, la única que no había sido cerrada ni controlada por los golpistas. Un discurso mítico, donde declaró su voluntad de no rendirse ni huir (los propios militares le ofrecían los medios para escapar al exilio), sino permanecer junto a su pueblo, que había confiado en él, hasta el final, con la esperanza de que a pesar de lo terrible de los acontecimientos de aquel día, llegaría otro en que brillaría un nuevo mundo de justicia, libertad e igualdad.

Efectivamente, Allende murió aquel mismo día. Durante años se creyó que había sido asesinado por los militares que tomaron el palacio, pero hace poco la autopsia de su cadáver reveló que se había suicidado antes de ser apresado, seguramente con el mismo fusil que le había regalado el dirigente marxista cubano Fidel Castro, que había visitado poco antes Chile.

El triunfo del golpe de Estado militar de Augusto Pinochet abrió una oscurísima etapa de la historia de Chile, país hasta entonces modélico en lo que a democracia y respeto a los derechos humanos se refiere, marcada por las detenciones ilegales, la tortura, las ejecuciones y los desparecidos. Se establecieron centros de detención, como Villa Grimaldi o el Estadio Nacional, y se realizaron terribles operaciones como la Caravana de la Muerte o la Operación Cóndor, para "limpiar" el país de socialistas, comunistas y personas ideológicamente afines al gobierno de Allende. Chile no fue el´´unico paí hispanoamericano  en sufrir algo así por aquellos años. También Argentina o Uruguay conocieron esta realidad infame que ha marcado con sangre, dolor y lágrimas sus respectivas historias. Y esta es la realidad que recoge en su parte final La Casa de los Espíritus. Una realidad que merece la pena conocer y recordar, porque aquellos que olvidan la historia están condenados a repetirla.

Ls Dictadura chilena terminó casi veinte años después, en 1990, gracias a un plebiscito nacional en el que triunfó el No. Pinochet cedió el poder, siendo declarado primero Comandante en Jefe del Ejército y luego Senador Vitalicio. A sus espaldas dejaba un saldo de víctimas muy difícil de establecer con exactitud, auque algunas instituciones hablan de 2095 muertos, 1102 desaparecidos y cientos de miles de chilenos torturados y /o exiliados.

En su calidad de Senador Vitalicio, Pinochet disfrutaba de inmunidad en Chile (no podia ser detenido ni juzgado por sus crímenes durante el levantamiento y su mandato), a pesar de las manifestaciones y presiones de sus opositores y familiares de sus víctimas. Pero en 1998, Pinochet viaja a Londres para someterse a una operación, circunstancia aprovechada por el juez Baltasar Garzón para solicitar a Inglaterra su extradición para ser juzgado en España por crímenes contra ciudadanos españoles desaparecidos durante su Dictadura. Pinochet es detenido y sometido a arresto domiciliario. Se abre así un largo proceso que al final no obtuvo resultados prácticos, al decidirse que Pinochet no fuera juzgado (tampoco en Chile, país al que logró volver y en el que se habíá iniciado también un proceso contra él) por razones humanitarias (su avanzada edad y su deteriorado estado de salud). Augusto Pinochet muere en 2006, en el Hospital Militar de Santiago de Chile, tras sufrir un infarto, y rodeado de todos sus familiares. Tenía 91 años.

Os dejo un par de vídeos muy breves y muy claros sobre el Golpe de Estado, la mítica retransmisión del último discurso del Presidente Salvador Allende a través de Radio Magallanes aquel 11 de Septiembre, la versión que de este discurso hace Isabel Allende en La Casa de los Espíritus, y dos canciones: una del cantautro cubano Pablo Milanés, dedicada a todo esto ("Yo pisaré las calles nuevamente") y otra, también mítica, del cantautor cubano Silvio Rodríguez, que muchos interpretan como una canción de amor (o desamor) -y esta parece ser la interpretación más cercana a la intención de su autor-, pero que otros han interpretado durante años como inspirada oscura figura del dictador chileno cuando todavía estaba vivo.






Discurso de Allende:




"Oyó la voz del Presidente que hablaba por radio al país. Era su despedida. «Me dirijo a aquellos que serán perseguidos, para decirles que yo no voy a renunciar: pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Siempre estaré junto a ustedes. Tengo fe en la patria y su destino. Otros hombres superarán este momento y mucho más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas por donde pasará el hombre libre, para construir una sociedad mejor. ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores! Éstas serán mis últimas palabras. Tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano.»
El cielo comenzó a nublarse. Se oían algunos disparos aislados y lejanos. En ese momento el Presidente estaba hablando por teléfono con el jefe de los sublevados, quien le ofreció un avión militar para salir del país con toda su familia. Pero él no estaba dispuesto a exiliarse en algún lugar lejano donde podría pasar el resto de su vida vegetando con otros mandatarios derrocados, que habían salido de su patria entre gallos y medianoche.
-Se equivocaron conmigo, traidores. Aquí me puso el pueblo y sólo saldré muerto-respondió serenamente."

ISABEL ALLENDE: "La casa de los espíritus"

Pablo Milanés: "Yo pisaré las calles nuevamente"


Silvio Rodríguez: Ojalá:

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