El Cid: versiones para un héroe


Hoy, gracias a esta maravilla de Internet, podemos consultar con toda la naturalidad del mundo el Manuscrito original del Cantar de Mio Cid, firmado por Per Abat,  y que se guarda en la Biblioteca Nacional, en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes pinchando aquí,. 

Os dejo a modo de muestra la portada y la primera hoja, que contiene el que por los avatares y azares de la historia, es para nosostros el mítico comienzo del poema que hizo perdurar la leyenda hasta nuestros días: "De los sos ojos tan fuertemente llorando....", antes del cual vendrían las hojas perdidas que contenían el motivo que da el Cantar para que Alfonos VI tomara la drástica decidsión de desterrar al famado caballero (cuestion discutida y controvertida):




















Pero la historia del Cid no se quedó en este manuscrito ni en la época en la que los juglares la recitaban a lo largo y ancho de la Península, ante el entusiasmo de un público sin duda tan necesitado de héroes como nosotros mismos. Pero en este recorrido por el tiempo, como es lógico, la historia se fue modificando, adaptándose al gusto y la mentalidad de cada época y llenándose, cada vez más, de elementos ficticios que la iban alejando de los hechos históricos que la originaron.


Al final de la Edad Media pasaría, como veremos, al Romancero, y y a en el siglo XVII, la época del esplendor del teatro, con continuos estrenos que necesitaban argumentos diferentes para mantener enganchado a un público variado, se convirtió en argumento de obras teatrales en España (Las mocedades del Cid, de Guillén de Castro) y también fuera, en Francia (Le Cid, de Corneille).

Y ya en el siglo XX, otra obra teatral, pero esta de Antonio Gala, se inspira en la historia del Cid y sus alrededores. Se trata de Anillos para una dama, que nos sitúa a Jimena en la Valencia reconquistada por su marido, pero ahora, dos años después de la muerte de este, asediada de nuevo por los musulmanes. La esposa del Cid aparece enamorada del mejor amigo del héroe, Minaya Alvar Fáñez, y entre ambos se interpone el recuerdo de su marido.










Pero el Cid ha saltado también, cómo no, a la pantalla. El Cid (1961) es una superproducción estadounidense dirigida por Anthony Mann y protagonizada por Charlton Heston y Sofía Loren, no demasiado fiel ni a lo que sabemos de la historia ni al Cantar, pero que mantiene su espíritu épico.

Aqui tenéis  el tráiler en español:



La podéis ver entera en Youtube. Esta es la primera parte:







Ruy, el pequeño Cid, fue una  coproducción hispano-japonesa de dibujos animados de 1980 que recreaba la infancia del héroe en los tiempos de Fernando I (padre de los futuros reyes Sancho II de Castilla, gran amigo del Cid, y Alfonso VI de León -y luego de Castella y León, el rey que lo desterraría). Todo un éxito entre los más pequeños de aquellos años 80. Esta era la introduccion y cabecera de la serie:



Ya en el 2003 aparece una producción española de animación, El Cid: la leyenda, galardonada con el Goya a la mejor cinta de animación, que recrea con bastantes variaciones la historia del Cid, pero eso sí, conservando a muchos de sus personajes originales:





En 2007, con motivo del VIII centenario de la obra, la cadena de radio Ser Guadalajara hizo una adaptación sonora (con efectos musicales y sonoros, al estilo de los viejos seriales radiofónicos) que puedes escuchar aquí.

Y os dejo también este "Rap del Cid", que por cierto, resume bastante bien el argumento:




Por último, para terminar volviendo un poco a los orígenes, os dejo una recreación de cómo podria ser la recitación de un juglar medieval, en el castellano de la época, del comienzo del Cantar (aunque a mí no me convence demasiado: estoy segura de que el juglar, si quería enganchar al público -que sin duda, era lo que quería- debía echarle bastante más entusiasmo del que muestra este recitador, ¿no os parece?):

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