sábado, 8 de octubre de 2011

La jerga médica: humor y propuesta concurso



La jerga médica, como todos los lenguajes específicos o especializados (propios de una disciplina o profesión) está llena de tecnicismos y términos específicos que es necesario conocer para utilizarlos correctamente. El problema es que como casi todos los mortales pasamos tarde o temprano por el médico, entramos en contacto con esos términos pero no siempre de forma correcta, lo cual ha dado (y sigue dando) lugar a anécdotas muy divertidas y chistes varios, de los que nos reímos aunque todos podemos ser víctimas de confusión en algún momento. ¿Conoces tú alguna anécdota o chiste de este tipo? ¡Cuéntanoslo en un comentario!

José Ignacio de Arana recogió en su libro "Diga 33: anecdotario médico" algunas de estas anécdotas reales, (la mayoría debidas a la dificultad de los pacientes para entender adecuadamente la jerga médica y las explicaciones que le daba su doctor) y aquí os dejo unas cuantas seleccionadas por Lourdes Domenec y Ana Romeo para "Materiales de Lengua":

En primer lugar, los mismos nombres de algunas especialidades médicas son motivo de esos errores verbales involuntarios. Los pacientes acuden a la consulta del pichiquiatra, del trampatólogo, del pederasta, del pericultor, del culista, del partero o a la del doctor Rino.

Una mujer está relatando al ginecólogo sus antecedentes:

-Hasta ahora he tenido tres embarazos. En los dos anteriores se me encajaron los féretros y nacieron muertos. y claro, en el tercero me tuvieron que hacer la necesaria.


Un paciente acudió al médico:

-Vengo a que me haga unos análisis de colesterol, del bueno y del malo. Y también me pide el ácido único.

Otro ejemplo:

-Yo creo, doctor, que me tendría que mandar hacer un escarnio de la cabeza y del pecho.

Otro:

-Doctor, por fin, ¿cuándo me van a hacer la autopsia?

Y otros:

-A un pariente mío que padecía del corazón le han tenido que operar para ponerle en el pecho un pasacalles.

-Tengo mal aliento porque padezco de pedorrea.

-Me van a operar de emíngalas..., de almorroides que me hacen ver las estrellas cuando salgo del cuerpo.

-Quiero que me vea un bulto que me ha salido en los tentáculos o en un vestíbulo.

- Doctor, tengo una erupción en los gitanales.

- El niño tiene un eclipse de la cadera derecha.

-En lugar de gastroenteritis disenteriforme, una mujer le dijo a su marido que el médico le había dicho que tenía un gato enterito con uniforme.

El nombre de los medicamentos suscita frecuentemente muy curiosos y divertidos vocabularios. Y no me refiero a los nombres comerciales ni mucho menos a las complicadas palabras con que en los prospectos se indica la composición del mismo. Lo que a veces resulta difícil de decir es el nombre más elemental del producto. Así, oímos hablar de cláusulas, grajas o grágeas, oprimido, indicciones y sobre todo positorios, depositorios, apositorios o impositorios.

En el hospital, cuando los enfermos no saben firmar, lo habitual es recurrir a la huella de los dedos. En cierta ocasión, una gitana le explicó al administrativo del hospital que la requería para firmar:

-¡Huy hijo, yo no sé leer ni escrebir, yo siempre que vengo aquí pongo la huella genital.

En el argot de los servicios de Urgencias hospitalarios existen dos tipos de pacientes cuya presencia es muy habitual. Son los llamados poyaque y gadejos.

Un poyaque es alquel sujeto que llega a Urgencias y al ser interrogado sobre qué le pasa, contesta de esta guisa:

-He venido a ver a un pariente que está ingresado y pos ya que estoy aquí quiero que me vean unas molestias que tengo hace varios meses en una pierna.

El gadejo es quien acude a urgencias con un padecimiento insustancial, pero que exige ser tratado de inmediato. El término gadejo es una síncopa de ganas de joder.

Ahí va la propuesta concurso: el primero que señale correctamente todos los términos médicos que están mal empleados en estas anédotas,  los corrija (es decir, escriba su forma correcta), y me diga diez tecnicismos médicos más (estos sí, correctos, por supuesto) tendrá 0,25 más en su nota de la primera evaluación. El tiempo empieza....¡YA!

Y  terminará cuando tengamos ya ganador...
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