Las funciones del lenguaje: ¿para qué nos comunicamos?


Siempre que nos comunicamos, lo hacemos con una finalidad o intención: informar, pedir, preguntar, expresarnos... y esa finalidad condiciona en gran medida las características de nuestro mensaje.

Pues bien, los lingüistas (concretamente, Karl Bühler y Roman Jakobson) han establecido seis grandes funciones del lenguaje, que delimitan seis grandes tipos de mensajes que suelen emplear recursos y características similares y que se centran respectivamente en uno de los elemenots de la comunicación:
  • la función referencial o informativa (se centra en el contexto o en el referente, o sea, en la denominada "realidad extralingüística")
  • la expresiva o emotiva (se centra en el emisor)
  • la apelativa o conativa (se centra en el receptor)
  • la fática o de contacto (se centra en el canal) 
  • la metalingüística (se centra en el código)
  •  la poética (se centra en el mensaje)
A continuación os dejo el cuadro en que aparecen relacionados las funciones, esos elementos, la intención, los rasgos y los principales tipos de mensajes (o sea, textos y discursos) que podemos relacionar con cada una:



(Si tienes problemas para verlo, pincha aquí)

Aquí tienes otro cuadro similar, que además incluye ejemplos de cada una de las funciones, aquí una presentación ,  aquí una explicación algo más detallada,y aquí una detalladísima y completisima  que además explica cómo aparecen estas funciones en los medios de comunicación.

Por último, recordaros que en la mayoría de los  mensajes suelen aparecer varias fuciones a la vez. Así,  podemos informar al mismo tiempo que expresamos nuestros sentimientos ante el hecho del que hablamos ("¡He aprobado lengua!"), o informar al mismo tiempo que intentamos que el receptor haga algo (por ejemplo "Se ha acabado la coca-cola y yo no tengo tiempo de ir a comprar más", que´más que informar de la falta  del refresco, pretende claramente que el receptor vaya a la compra), o expresar nuestro amor al mismo tiempo que llamamos la atención sobre nuestro mensaje y, ya de paso, intentamos que nuestro interlocutor nos haga un poco de caso ("Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso... ¡yo no sè qué te diera por un beso!"... a Bécquer se le daba muy bien simultanear funciones del lenguaje).

 Pero siempre suele haber una función predominante, la intención básica o central, y cuando nosotros analicemos comunicativamente un texto o un mensaje, debemos ser capaces de señalar todo esto (es decir, cuál es la función principal, pero también si están presentes otras funciones secundarias.

Y por esta semana, creo que es bastatne. ¡Feliz fin de semana!

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