"Los que han amado mucho": Jaime Gil de Biedma.

"Yo creía que quería ser poeta,
pero en el fondo quería ser poema"

Jaime Gil de Biedma pertenecía a una familia acomodada de la burguesía catalana, y eso fue algo que él mismo nunca se perdonó, porque si bien llevaba una vida económicamente vinculada a la empresa tabacalera de la familia y socialmente al estatus y nivel que le proporcionaba, ideológicamente se situaba en la izquierda, siendo  consciente de las injusticias sociales de las que su clase se beneficiaba, pero sin ser nunca capaz de rebelarse del todo. Este es uno de los aspectos que marca su personalidad y se refleja en su obra, en la que hay una clara conciencia social y voluntad de crítica y denuncia (en sus poemas aparece la hipocresía burguesa, las miserias del sistema capitalista, la opresión del pueblo por el franquismo o la discriminación de la mujer)

El otro hecho que le marcó fue su condición homosexual, y su inclinación hacia el vitalismo, la vida bohemia, la noche,  en el seno de una sociedad represora y llena de prejuicos como la franquista. De carácter sensual y vividor, su poesía refleja también lo agitado de su vida amorosa.

En Gil de Biedma se da una curiosa evolución, opuesta a la de muchos otros poetas, del "nosotros" la "yo", y así, si bien empieza en torno a los años 50 a escribir poesía social, sus poemas irán siendo cada vez más reflejo de experiencias e inquietudes personales e íntimas (el amor, la amistad, los recuerdos, la nostalgia, la frustración, el pesimismo existencial), de ahí que su breve pero intensa obra se considere uno de los primeros ejemplos de la denominada "poesía de la experiencia", en la que aparecen reflejados de forma sencilla y directa anécdotas y momentos muy concretos de la vida de su autor, y los sentimientos que suscitan. Gil de Biedma buscará siempre una expresión directa, sencilla, sin imágenes innecesarias, huyendo del surrealismo y buscando la racionalidad,  con un tono muy cercano a la lengua coloquial que empleamos en nuestras conversaciones cotidianas.


Su pesimismo irá creciendo de forma cada vez más intensa, e incluso llegará a abandonar la escritura, bastente antes de que un sida traicionero le provocara la muerte el 8 de enero de 1990. Por el camino nos dejó varios libros de poemas imprescindibles, entre los que destacan "Compañeros de viaje" (1959), "Moralidades" (1960) o "Poemas póstumos" (1968) y unas memorias en las que deja traslucir otra de las características de su obra: la ironía, la crítica desengañada hacia uno mismo: "Diario de un artista seriamente enfermo"

Como anécdota, contaros que dos de sus sobrinas han llegado a ser bastante conocidas: una, la fotógrafa Ouka Leele, (Bárbara Allende y Gil de Biedma) La otra, la actual presidenta de la Comunidad de Madrid y ex-ministra de Cultura, Esperanza Aguirre.

Os dejo a continuación algunos de los poemas que hacen de él uno de los más grandes poetas de la historia reciente de la literatura castellana:

Un poema existencialista, que quizás vosotros ahora no comprendáis del todo, porque como él mismo dice, lo que expresa "uno lo empieza a comprender más tarde"... así que seguramente algún día, más tarde, lo comprenderéis. Se titula "Nunca volveré a ser joven":

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, era tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Aquí tenéis el poema recitado por Enrique Bunbury:



La maravillosa versión musical que hacen Loquillo y Gabriel Sopeña en "La vida por delante" (¡Gracias, Cándido!)



La versión más clásica y flamenca de Miguel Poveda




El recitado del propio poeta, Jaime Gil de Biedma:



El siguiente poema se titula A una dama muy joven separada , y yo os propongo tres preguntas muy sencillas sobre él: ¿Qué forma métrica utiliza? ¿A qué poema y de qué autor incluye un guiño? ¿Qué se critica en este poema?

En un año que has estado
casada, pechos hermosos,
amargas encontraste
las flores del matrimonio.

Y una buena mañana
la dulce libertad
elegiste impaciente,
como un escolar.

Hoy vestida de corsario
en los bares se te ve
con seis amantes por banda
-Isabel, niña Isabel-,

sobre un taburete erguida,
radiante, despeinada
por un viento sólo tuyo,
presidiendo la farra.

De quién, al fin de una noche,
no te habrás enamorado
por quererte enamorar!
Y todo me lo han contado.

¿No has aprendido, inocente,
que en tercera persona
los bellos sentimientos
son historias peligrosas?

Que la sinceridad
con que te has entregado
no la comprenden ellos,
niña Isabel. Ten cuidado.

Porque estamos en España.
Porque son uno y lo mismo
los memos de tus amantes,
el bestia de tu marido.

A continuación tenéis algunos fragmentos de uno de mis poemas preferidos, que es mucho más largo, pero cuyo final me parece de los mejores de toda nuestra literatura: Pandémica y celeste. Todo canto al amor, los amoríos y a los que han amado -y aman- mucho.

Para saber de amor, para aprenderle,
haber estado solo es necesario.
Y es necesario en cuatrocientas noches
-con cuatrocientos cuerpos diferentes-
haber hecho el amor. Que sus misterios,
como dijo el poeta, son del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen.

(...)
Aunque sepa que nada me valdrían
trabajos de amor disperso
si no existiese el verdadero amor.
Mi amor,
íntegra imagen de mi vida,
sol de las noches mismas que le robo.

Su juventud, la mía,
-música de mi fondo-
sonríe aún en la imprecisa gracia
de cada cuerpo joven,
en cada encuentro anónimo,
iluminándolo. Dándole un alma.
Y no hay muslos hermosos
que no me hagan pensar en sus hermosos muslos
cuando nos conocimos, antes de ir a la cama.

Ni pasión de una noche de dormida
que pueda compararla
con la pasión que da el conocimiento,
los años de experiencia
de nuestro amor.
Porque en amor también
es importante el tiempo,
y dulce, de algún modo,
verificar con mano melancólica
su perceptible paso por un cuerpo
(...)
Sobre su piel borrosa,
cuando pasen más años y al final estemos,
quiero aplastar los labios invocando
la imagen de su cuerpo
y de todos los cuerpos que una vez amé
aunque fuese un instante, deshechos por el tiempo.
Para pedir la fuerza de poder vivir
sin belleza, sin fuerza y sin deseo,
mientras seguimos juntos
hasta morir en paz, los dos,
como dicen que mueren los que han amado mucho.

Os dejo también un poema en la voz del propio Jaime Gil de Biedma, que refleja muy fielmente la fortísima contradicción con él mismo con la que vivió su vida., "Contra Jaime Gil de Biedma", expresión   magistral e irónica de esa "doble vida", entre la clase acomodada a la que pertenecía y la vida bohemia que le gustaba llevar. Entre lo que uno debe hacer y lo que uno quiere hacer. Entre el impulso y la conciencia. Entre razón y corazón. Entre uno mismo y el mundo en el que tiene que vivir y, a veces, encajar.  Eterno conflicto humano. 



Por último, aquí tenéis un breve documental con testimonios de los que conocieron al poeta:

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